Controversia alrededor de Jorge Madrazo

Cindy Arriola

La Raza del Noroeste

Jorge Madrazo Cuellar salió esta semana de la organización OneAmerica, de la que era miembro del Directorio, luego de que su nombre apareciera en una demanda contra el ex-presidente de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, por la masacre de Acteal.

Según documentos presentados en la Corte Federal de Connecticut, el 16 de septiembre, por los demandantes, Madrazo, quien fue cónsul de México en Seattle a principios del 2001, y quien actualmente trabaja como vicepresidente de relaciones comunitarias en la Clínica SeaMar, ha sido nombrado en la demanda como: “Participante en la conspiración para encubrir cualquier conexión a, responsabilidad a, involucramiento en, o participación en la Masacre de Acteal”. Los hechos habrían sucedido cuando Madrazo era el fiscal general y procurador general de México.

“Lo niego absolutamente”, dijo Madrazo en declaración telefónica a “La Raza del Noroeste”, en referencia a las acusaciones de encubrimiento que se le hacen; Madrazo agregó que todas las acusaciones son falsas.

La organización OneAmerica, que aboga a nivel nacional por los derechos de las personas inmigrantes y tiene actividades en la región, llevó a cabo una reunión con sus directivas el martes por la noche, donde se aceptó la renuncia de Madrazo a su Junta Directiva.

De acuerdo a Pramila Jayapal, directora ejecutiva y fundadora de OneAmerica, Madrazo formó parte de la organización desde julio de este año.

“Le pedimos que formara parte de la directiva, porque había sido un contribuyente valioso en la lucha por una reforma migratoria, trabajando de cerca con la iglesia católica”, dijo Jayapal.

Madrazo dijo que luego de una conversación con el director de la junta directiva, Luis Ricardo Fraga, él decidió entregar su carta de renuncia.

“Tuve una conversación con el director y decidimos que yo me retiraba para no afectar a la organización”, dijo Madrazo.

El 22 de diciembre de 1997, un grupo de más de 100 hombres llegaron a la comunidad de Acteal, en el estado de Chiapas, y asesinaron a 45 indígenas. El gobierno Mexicano atribuyó la masacre a una disputa entre familias, pero varias personas del lugar dicen que la masacre fue ordenada por el gobierno, que habría enviado un grupo de paramilitares a que cometieran la masacre.

Ricardo Ortega, activista comunitario con la organización, Un Legado de Igualdad, Liderazgo y Organización en Seattle, ha seguido muy de cerca los hechos, después de la masacre. Ortega guarda archivos de periódicos que se imprimieron después de la matanza.

Según documentos de la corte, el gobierno mexicano buscaba terminar con los Zapatistas, quienes habitaban en el área de Chiapas. Un grupo de chiapanecos llamados Las Abejas, quienes concordaban con las exigencias de los Zapatistas pero no con la violencia que ellos usaban para obtener sus exigencias, fueron el blanco de la masacre.

“El [el gobierno mexicano] quería dar muestra a todos los que no se habían aliado a su estrategia de alianza contra insurgentes, que esto les podía pasar”, dijo Ortega.

Unas 70 personas fueron encarceladas como responsables de los hechos, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el proceso de 20 presos tuvo irregularidades.

En los documentos presentados por los demandantes se indica que en 1996 se conformó un gabinete especial para enfrentar el conflicto en Chiapas; este gabinete incluía a Zedillo, el secretario de defensa, el gobernador de Chiapas, el director general del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el Comisionado para la Paz y el Dialogo; el secretario del interior, Emilio Chuayffet y el Procurador General y Fiscal General, Jorge Madrazo Cuellar.

“Si son ciertas o falsas las acusaciones, sabemos que la migración siempre ha sido causada en gran parte por las condiciones en el ambiente, las cuales impulsan a la gente a irse, incluyendo las pólizas económicas y la violencia patrocinada por los gobiernos del mundo”, dijo Jayapal.

Los demandantes piden entre otras cosas, una indemnización monetaria del antiguo presidente Zedillo, para los familiares de las víctimas de la masacre.