Cuando la policía dispara

Relfexiones

La Raza del Noroeste

El uso de la fuerza y en particular de armas de fuego contra civiles, por parte de la policía, es un debtate frecuente e intenso en nuestra sociedad, en todos los países y culturas.

Casi puede decirse que es controversial por naturaleza, por el mismo concepto de usar la violencia para reprimir violencia; en la región donde vivimos es un debate aún más delicado.

La razón que hace el área de Seattle tan sensible a esto, es que el número de episodios de violencia cuestionable contra civiles es alto en comparación por tamaño de ciudad, y también el hecho que ocurre en encuentros con minorías también con frecuencia percibida mayor que el promedio.

Pero nuestra historia de la página 28 esta semana muestra otro lado de este problema, la policía disparando a un joven hispano, que cargaba un arma y amenazaba con ella a oficiales de la ley.

Por supuesto, hay preguntas que deben ser contestadas, y se requiere una investigación, pero nada parece indicar que la joven edad del muchacho, 15 años, ni el hecho de ser hispano, tengan que ver con la tragedia.

Este país tiene muchos muertos que confirman estadísticamente el peligro que viven los estudiantes cuando alguien se torna violento dentro de las aulas, usualmente adolescentes como el joven muerto; las matanzas han sido muchas y la policía lo sabe.

El reporte publicado nota que, aunque la pistola que el joven cargaba era de perdigones, el muchacho apuntó a la policía con ella, y se negó a bajarla aunque se le ordenó varias veces.El origen hispano de varios oficiales alrededor del episodio parece también descartar una ligeraza de origen racial.

Por todo lo que hasta ahora se sabe, la policía actuó correctamente y como han sido entrenados para salvar sus vidas y las de los otros estudiantes en situaciones como estas.

En cambio, quedan preguntas incómodas para los padres del niño; ¿por qué llevó un arma a la escuela? ¿Por qué la usó de manera amenazante?

Es importante no perder de vista que uno de los peligros al que están expuestos nuestro niños no es solo sufrir violencia, sino volverse violentos, convertirse en un peligro por falta de seguimiento y dirección de sus padres.

Cuando la policía dispara es siempre una tragedia, pero la mayoría de las veces, realmente, se está protegiendo el bien común.