Esther Cepeda
Columnista
CHICAGO — “Apunten más alto”
Ése fue el mensaje de un sabio veterano, dirigido a una sala llena de jóvenes brillantes de orígenes diversos, que se juntaron recientemente en el centro de Chicago para conectarse con profesionales de éxito en las áreas que han escogido.
Después de que varios VIPs presentaran sus ponencias sobre la participación de las minorías y el liderazgo en salas de directorio compuestas por una mayoría de blancos, sobre la naturaleza de realizar el Sueño Norteamericano de nuestros padres, y sobre cómo los cambios demográficos de este país en las próximas décadas se basarán en la calidad del liderazgo de líderes hoy en día sub-representados, un ponente paró a cada uno de los brillantes jóvenes con un consejo que no esperaban oír.
“Hace como un año, me encontré a tomar un café con una joven que había pedido consejo para su carrera,” dijo Lou Nieto, ex presidente de la división de alimentos para el consumidor de ConAgra y mentor hispano solicitado nacionalmente para los que desean ascender en sus carreras y llegar a las filas ejecutivas en corporaciones globales.
“Ella tenía un puesto gerencial y estaba tratando de determinar sus futuras opciones profesionales.
“Sus antecedentes eran impresionantes, especialmente dados los modestos orígenes de su familia. Tenía un diploma de Standford, una Maestría en Administración de Empresas de Harvard y había trabajado durante tres años en consultoría antes de su maestría. Ahora en su nuevo papel, estaba tratando de determinar las opciones de su carrera.
Nuestra conversación me llevó a una sorprendente observación: La joven había recibido muchos consejos de mucha gente con buenas intenciones, pero, para mí, eran malos consejos. ¿Por qué? Porque todos le dijeron lo admirados que estaban por sus logros y éxitos.
“Mi consejo fue muy diferente. Le dije: ‘No has alcanzado aún una fracción de tu potencial. Puedes lograr grandes cosas. No te quedes satisfecha con tu actual situación. ”
Me quedé alelada. Generalmente, en esas funciones hay muchas expresiones entusiasmadas sobre cómo nosotros somos el futuro de los Estados Unidos, cómo este país necesita de líderes diversos y cómo nosotros somos la próxima generación maravillosa.
Ese consejo, proveniente de una persona que podría haber sido ignorada como otro pobre hispano, pero que logró elevarse para ser un titán corporativo, es el boleto de oro para crear éxito cuando se encuentra tanto desaliento como apoyo.
Podría escribirse un libro sobre la increíble vida de Nieto, pero me limitaré a lo esencial. Nació en Crystal City, Texas, una pequeña comunidad llena de animosidad racial contra los latinos, y de bajas expectativas.
Su madre peleó con las autoridades de la escuela elemental hasta que sacaron a Nieto de su clase segregada y lo colocaron en una clase con niños blancos, que estaban aprendiendo a un ritmo más acelerado.
Entró en una escuela y después en una universidad de elite, trabajando todo el tiempo para probar ante sí mismo, y ante sus maestros y sus compañeros de clase, que se merecía la oportunidad por su inteligencia y no por alguna iniciativa de acción afirmativa.
Nieto, tras luchar por alcanzar puestos de alto perfil, dirigió operaciones transformativas de miles de millones de dólares para algunas de las mayores marcas del mundo corporativo de Estados Unidos.
Ignoren los elogios, actuales y futuros líderes de Estados Unidos. 2014 es el año para comenzar a tener planes más elevados que los que hayan imaginado.
