Tania Romero
Agencia Reforma
Aunque no hay muchos estudios que lo midan, es un hecho que el estrés es un problema que afecta a muchos jóvenes. Para 62 por ciento, la causa de esa reacción fisiológica es la escuela, según datos de grupos focales realizados en varias prepas del sistema incorporado a la Universidad La Salle.
“Lo que más estresa es el exceso de tareas, el bajo rendimiento, la presión y los exámenes”, explica Fabiola Torres, consejera de Pastoral Preparatoria de dicha institución.
Sin embargo, otra causa son todos los problemas propios de la adolescencia. 36 por ciento lo experimenta por la familia; 34 por ciento responsabiliza a las enfermedades y muertes de seres queridos; y 31 por ciento percibe que las relaciones con amigos son las motivantes.
Finalmente, 23 por ciento se lo atribuye a los cambios asociados al desarrollo; y 21 por ciento, a su sentido de capacidad.
Aprende a medirlo
Las psicólogas Fabiola Torres, de la La Salle, y Maricela Gallardo Ortiz, académica del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana, te ayudan a entender la tensión causada por situaciones agobiantes.
¿Qué es?
● Es algo que todos experimentan en algún momento. No se experimenta porque sí, la causa es una demanda externa que está exigiendo más de lo habitual.
● Es una respuesta que produce el organismo cuando la persona se enfrenta a una situación que la saca de su equilibrio tradicional.
● En poca medida es favorable, porque ayuda a salir del estado de confort y buscar la manera de resolver ciertas situaciones que se presentan día a día.
Las causas
● Puede darse por situaciones típicas del ambiente escolar, como un examen, la exigencia de algún profesor o tener problemas con compañeros (cuando se burlan de ellos, los marginan, o no se está de acuerdo con sus exigencias).
● Por la propia adolescencia, que los tiene estresados, ya que causa cambios corporales y los hace asumir ciertos roles que de niños no tenían, entre otras cosas.
● También se produce por el deseo de cumplir con las expectativas de los papás.
Síntomas
● Hay una sensación física de malestar, puede causar enfermedades de la piel, gastrointestinales, dolores de cabeza, sudoración y dolor muscular.
● Síntomas psicológicos como insomnio, ansiedad, necesidad de comer mucho, mal humor, enojo y baja de autoestima, de concentración y de atención.
● Suelen ser menos tolerantes, irritables y reaccionan de más ante las cosas, por ejemplo, están a la defensiva.
● Pueden estar poco dispuestos a relacionarse, o se relacionan de manera agresiva, buscando conductas de desafío a la autoridad.
● En ocasiones buscan situaciones donde ponen en riesgo a otros o a ellos mismos. Se sienten tensos y la única forma de canalizarlo es haciéndose daño.
¿Todos lo viven igual?
● Cada quien presenta diferentes manifestaciones, pueden ser físicas, psicológicas o combinadas; de mayor o menor intensidad.
● No, hay alumnos que no se sienten capaces de afrontar las situaciones y pueden sentir incapacidad y miedo, o hay quienes logran desarrollar esas habilidades.
¿Qué hacer?
● No se puede evitar el estrés, pero sí aprender a manejarlo y aminorar las consecuencias, o impedir que sea crónico.
● Primero, reconocer la causa; luego, hacer un plan para enfrentar la situación (paso a paso y de manera realista para evitar la desilusión que causa más estrés).
● Es deseable bajar un poco la autocrí
tica y la exigencia.
● Los papás deben generar confianza y ayudar a los jóvenes a saber que pueden resolverlo y no están solos.
● No maximizar los problemas. Por ejemplo, época de exámenes pareciera “el fin del mundo”, pero si se va preparando con un plan de trabajo, se supera fácilmente.
● Acudir con el psicólogo u orientador de la prepa, ellos poseen estrategias y, si lo creen necesario, canalizan con un médico o psicólogo.
Acciones preventivas
● Usar técnicas de relajación, desde respiración hasta meditación o yoga. Procurar más pensamientos positivos.
● En general, hacer ejercicio y practicar actividades de ocio sano. Además, llevar una dieta sana y tener buenos hábitos de sueño.
