¿Cuál es el debate?

Cindy Arriola

La Raza del Noroeste

La cobertura de salud médica para todos los niños, sin excepción de status migratoria, es vital. Cuando un niño de escasos recursos es hospitalizado y no tiene cobertura medica, su cuidado termina en manos de los contribuyentes.

El impacto que sufren los niños sin cuidados médico va mas allá de la salud. Esto tiene una consecuencia negativa en su rendimiento estudiantil y su calidad de vida como niño. ¿O puede estudiar y jugar un menor que tiene un dolor de muela? ¿O un niño que sufre de asma, puede vivir sin sus revisiones médicas?

Unos 30,000 niños podrían ser eliminados del programa “Apple Health”, un seguro médico para los menores provenientes de familias con escasos recursos. El grupo de niños que podrían verse afectados son, tristemente, aquellos que están en el país como indocumentados, ya que el estado no recibe dinero federal por ellos. Sin embargo, el seguro medico no es gratis: las personas indocumentadas también pagan impuestos estatales y federales. El dinero simplemente da la vuelta, y debiera regresar a los niños.

Gracias al liderazgo que Washington ha demostrado en proveerles seguro de salud a todos los niños, el estado ha recibido millones de dólares del gobierno federal. Para los próximos dos años se estima que la cifra será de unos 80 millones de dólares, que se podrían convertir en 94 millones. Como reportamos en la página 1, el dinero que se ha ganado el estado por su iniciativa, llega al fondo general y puede ser utilizado en cualquier área que los legisladores decidan.

Entonces, ¿Cuál es el debate?

Si Washington ganó el dinero por proveerle servicios médicos a todos los niños, ¿porque no reinvertirlo en ellos? ¿A caso hay algo más importante que la salud de los menores?

Este es uno de tantos recortes que han sido propuestos por la legislatura este año, que directamente afecta a nuestra comunidad inmigrante. Le quitan el seguro medico a un niño, se enferma, alguien lo debe cuidar, entonces la madre o el padre no podrán trabajar. Al mismo tiempo creamos más pobreza dentro de nuestra comunidad. Esto tiene un efecto dominó, que al final nos afecta a todos.

Los legisladores no parecen estar dando la consideración necesaria a estos niños.

El liderazgo del estado en proveerle servicios médicos a todos los niños, sin hacer excepciones, lo ha llevado a ganarse la admiración hasta del gobierno federal.

Pero queda la pregunta de cómo cambiarán las cosas, bajo la presión de un presupuesto en déficit.