Alejandro Dominguez
La Raza del Noroeste con servicios de la AP y del Everett Herald
César Acero se dio cuenta de que el deslave en Oso ocurrió cuando estaba trabajando en el restaurante Playa Bonita en el centro de Arlington.
En ese momento, no se sabía la magnitud del desastre cuando tierra arrasó la carretera 530, y casas en el pueblo de Oso.
En ese momento, la cifra de muertos era de tres.
Para el jueves, la cifra oficial había aumentado a 25, con ocho de ellos de manera extraoficial porque sus cuerpos no han sido recuperados.
Toda la semana, voluntarios y equipos de rescate se concentró en buscar personas atrapadas pero después de cada día, la esperanza de encontrarlos vivos disminuía.
Ahora, personas están velando por familiares, amigos, y en el caso de Acero, personas que venían al restaurante para comer.
“Ellos venían regularmente”, dijo Acero. “Estamos en un ambiente muy triste y pesado. Pero la población está muy unida.”
Hay otros recordatorios. Su sobrino quien atiende la secundaria, tiene un amigo que está desaparecido.
El sábado, una colina colapsó y enterró al vecindario de Steelhead Drive, llevándose casas temporales y permanentes.
El número de desaparecidos ha cambiado porque autoridades creen que tienen reportes repetidos. Para el jueves, el número de desaparecidos era de 90.
Docenas de rescatistas caminaron por lodo y escombros en esta semana tratando de encontrar a alguien que estuviera atrapado. Mientras, el Gobernador Jay Inslee dijo que se contaba con el apoyo de FEMA para ayudar a los damnificados. Ayuda ha estado viniendo por varias fuentes, ya sea organizaciones sin fines de lucro, bancos de comida, escuelas y hasta negocios.
Acero dijo que el restaurante planea hacer algo también ya sea recaudar comida o dinero.
