Después de las marchas

Reflexiones

La Raza del Noroeste

Esta semana se realizaron las ya tradicionales marchas del 1 de Mayo donde trabajadores, inmigrantes y otros grupos marcharon exigiendo, entre otras cosas, por la reforma migratoria.

La marcha de este año quería dar el mensaje de detener las deportaciones, un mensaje que se está haciendo más fuerte con cada protesta y cada manifestación.

A lo mejor esta marcha perdió fuerza por otras manifestaciones de su tipo. Por ejemplo, en estos momentos se sigue realizando una huelga de hambre en el Centro de Detención del Noroeste, que ha acaparado la atención nacional.

Y aunque parezca disco rayado, si se está haciendo la diferencia, aunque se está haciendo paso a paso.

Ya cada vez más departamentos de policía están diciendo que no van a detener a inmigrantes para ICE debido a que violan sus derechos constitucionales.

Esto antes no pasaba.

Organizadores siguen promoviendo estas marchas diciendo que se ha logrado mayor atención a los temas de interés de los inmigrantes. Están haciendo ver que somos un segmento de la población que merece atención.

Sin embargo, no se ha conseguido la atención que se logró en el 2006.

¿Realmente necesitamos que nos impongan leyes discriminatorias y duras hacia nosotros para que inundemos las calles con cientos de miles de personas? Yo recuerdo esa marcha. La noticia estaba en todos los canales y cada imagen era lo mismo: una calle inundada por personas. Eran tantas, que era un río humano.

Ya se perdió esa impresión. Ahora la nota es más sobre como va a afectar el tráfico. Incluso hay menos ciudades. Hay que sentirse orgulloso que Seattle se ha mantenido como una de las pocas que las sigue teniendo.

Ahora la lucha es mantener la noticia fresca y seguir llamando la atención.

Cierto, siguen las deportaciones y familias están continuando siendo separadas por el sistema migratorio roto.

Pero cada día más, la comunidad inmigrante se está cansando y reclamando por un cambio.

Ya empezaron a hacer olas este año, y estas olas se están haciendo más grandes con el tiempo.

Sólo hay que seguir manteniéndolo. Eso será lo más difícil.

La pelea realmente se pone dura no en el 1 de mayo cuando estamos en las calles, a los ojos del mundo y haciéndonos escuchar nuestra voz. Es al día siguiente, cuando tenemos que seguir con el impulso. Es cuando tenemos que seguir asistiendo a las reuniones, juntas, citas con legisladores y logrando convertirnos en ciudadanos para conseguir el arma del voto. Y para los que digan que las marchas no consiguen nada, pues entonces ¿qué sugieren?

Porque a estas alturas, cualquier recomendación es buena, siempre y cuando sea una manera de expresión que respete las leyes y los derechos de los demás.