Dificultan acceso a discapacitados en Edomex

Irma Valadez

Agencia Reforma

Edificios públicos de Tlalnepanta, Atizapán, Huixquilucan y Naucalpan carecen de accesibilidad para personas con discapacidad, quienes se enfrentan a la falta de rampas, elevadores o salvaescaleras o la la ausencia de guías táctiles para ciegos.

En un ejercicio realizado por REFORMA se detectó, por ejemplo, que para acceder al edificio de Servicios a la Comunidad de la Subprocuraduría de Justicia, ubicada en Barrientos, hay que subir 90 escalones y no existen rampas o elevadores.

El Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad admitió que la falta de accesibilidad para personas discapacitadas es una constante en todo México, pues cada Estado debe fijar normas en la materia.

“Existe una norma, es una norma mexicana que no es obligatoria, es opcional, pero establece los requisitos mínimos de accesibilidad que debe tener cualquier tipo de construcción”, comentó Andrés Balcázar, Director de Información y Desarrollo de Programas del Conadis.

Dicha norma especifica que los edificios deben contar con rampas, salva escaleras o ascensores; recomienda la colocación de guías táctiles, letreros en Braille y semáforos sonoros para los débiles visuales e intérpretes de lengua de señas para sordos. Decidida a recuperar las alhajas que una mujer robó a su hija, Juana Labrada Sosnava, de 77 años de edad, realiza cada semana un esfuerzo por subir los 90 escalones que la conducen al edificio de Servicios a la Comunidad de la Subprocuraduría de Justicia, ubicada en Barrientos, donde se investiga el caso. Para la mujer, ascender por la escalinata toma entre 30 y 60 minutos; ella lamenta que éste sea el único acceso público al edificio, ya que le ha impedido a su hija, Rosenda Piña, a quien le fue amputada una pierna, seguir su caso personalmente.

La edad de una y la discapacidad de otra no son tomadas en cuenta por parte de las autoridades, que durante 12 meses las han obligado a acudir a audiencias semanales para no cerrar el caso.

“Como una media hora, una hora tardo en subir, y es que mis rodillas ya no pueden, el doctor me ha dicho que eso no lo puedo subir, porque ya tengo el desgaste de mis rodillas, ya no puedo”, comentó Labrada Sosnava, tras bajar en 26 minutos la escalinata de la Subprocuraduría.

Así como ella, cientos de personas, sobre todo ancianos y personas con discapacidad, que acuden a realizar un trámite a la Subprocuraduría padecen la falta de accesibilidad del edificio, que tampoco tiene placas en Braille ni traductores al lenguaje de señas.

El Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad admitió que la falta de accesibilidad para personas discapacitadas es una constante en todo México, pues cada Estado debe fijar normas en la materia.

“Existe una norma, es una norma mexicana que no es obligatoria, es opcional, pero establece los requisitos mínimos de accesibilidad que debe tener cualquier tipo de construcción”, comentó Andrés Balcázar, Director de Información y Desarrollo de Programas del Conadis. Dicha norma especifica que los edificios deben contar con rampas, salva escaleras o ascensores; recomienda la colocación de guías táctiles, letreros en Braille y semáforos sonoros para los débiles visuales e intérpretes de lengua de señas para sordos.

ASÍ LO DIJO

“Aquí en el país, un gran reto para la accesibilidad, es que depende de las autoridades locales, y si un municipio determinado no tiene un reglamento de accesibilidad, un manual, se dificulta”

Andrés Balcázar

Director de Información y Desarrollo de Programas del Conadis