“¿Hay una manera de liberar a los seres humanos de la fatalidad de la guerra?
La guerra es el fracaso. Significa que no pudimos encontrar otra opción. Que nuestra paciencia y creatividad llegaron a su límite. Que en vista de nuestra incapacidad negociadora, decidimos lanzarnos a matar al enemigo antes de que nos maten. Eso está ocurriendo tanto en Siria como en Colombia y en el conflicto del Oriente Medio entre israelíes y palestinos.
Primero Siria. Entiendo la enorme resistencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a enviar tropas norteamericanas a la guerra civil en Siria – la nación ha estado librando guerras desde 2001. Son terribles las imágenes de civiles asesinados en Siria, particularmente las de víctimas de un ataque químico, pero hoy es impensable ver tanques y tropas estadounidenses ahí. Estados Unidos podría actuar desde lejos – con diplomacia, sanciones, limitando con sus aviones el espacio aéreo sirio, y hasta con ataques con “drones” – pero no está dispuesto a caer, otra vez, en el abismo de la guerra.
El presidente sirio, Bashar Assad, es implacable. No dudaría en destruir su país si es necesario para mantenerse en el poder, y aunque él lo ha negado, hay un creciente consenso en la comunidad internacional de que ha utilizado armas químicas contra su propio pueblo. Además, Assad aún tiene el apoyo de Rusia, Irán y China, así como del grupo extremista Jezbolá en Líbano. Eso complicaría cualquier intervención militar norteamericana. También, algunos rebeldes opuestos al régimen de Assad tienen vínculos con al-Qaida, y sacar a Assad por la fuerza significaría aliarse con enemigos.
Colombia, en cambio, está haciendo un esfuerzo sobrehumano para salir de la guerra que la ha agobiado durante más de 50 años. “Desangre” lo ha llamado el presidente Juan Manuel Santos – y tiene razón. Estos son datos del informe “Basta Ya Colombia:” Más de 220 mil personas han muerto (civiles en su mayoría), 27 mil han sido secuestrados, 10 mil mutilados y casi 5 millones desplazados. ¿Se puede imaginar más violencia? La realidad es que ningún gobierno colombiano, incluyendo el de Alvaro Uribe, ha podido acabar por la fuerza con las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Y las FARC tampoco tienen el poder y el apoyo popular para ganar militarmente. No queda más remedio que conversar. Y eso es precisamente lo que estaban haciendo ambas partes en Cuba hasta que las FARC decidieron unilateralmente tomarse una “pausa” para pensar sus opciones. Pero no hay mucho que pensar. Las opciones son: la paz o seguirse matando.
Un abismo aún más profundo existe entre israelíes y palestinos. Desde antes de la creación del Estado de Israel en 1948 ya estaban combatiendo. Por eso resulta alentador que, bajo el auspicio del nuevo secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ambas partes hayan aceptado iniciar conversaciones de paz.
