Reflexiones
La Raza del Noroeste
El país en que vivimos ahora sufrió, en los dos últimos años, una de las crisis económicas más grandes de su historia.
Problemas en el mercado de bienes raíces y manejos cuestionables por parte de millonarias entidades financieras forzaron al país a una situación de recesión y desempleo como pocas.
Poco a poco, sin embargo, la economía comienza a mejorar, algunos de los planes del gobierno empiezan a traer resultados, y existen varios indicadores de crecimiento en la actividad de la economía.
El problema, para el trabajador común y corriente, es que esa recuperación no ha llegado directamente a los bolsillos de la mayoría, escasamente está salvando algunas situaciones desesperadas, mientras en cambio, varias medidas de restricción económica nos impactan, y mucho.
Dos historias de nuestra edición semanal son ejemplo de esta medidas de ahorro que nos impactan.
En primera plana destacamos la reducción del servicio dominical de transporte por parte de la compañía “Community Transit”; muchos paisanos que trabajan los domingos en restaurantes y almacenes del norte del Condado King y el Condado Snohomish, no tendrán ya medio de llegar a sus trabajos los domingos.
La otra medida es un aumento de impuestos, reportado en página sexta, y aunque se lleva a cabo en elementos que no son de primera necesidad, es muy poco probable que la mayoría de nosotros reduzcamos su consumo.
Posiblemente, y es lo que espera el estado, lo que sucederá es que paguemos el tributo, haciendo nuestra vida un poco más cara, pero ayudando a servicios para los más necesitados.
Estos son “coletazos” de la crisis económica; el país se recupera, es cierto, pero por el camino quedan impactos directos, quizás permanentes, para muchos de nosotros.
