Israel Rivera
Agencia Reforma
Hagamos una prueba: corra a toda velocidad por tres minutos, luego pare e intente hablar de manera clara y fluida, ¿no puede?; o bien, realice diez sentadillas lo más rápido posible y sin detenerse, ¿terminó agitado y con falta de aire? Pues ahora sabe lo que siente un paciente con hipertensión arterial crónica (HAP) cada vez que da unos cuantos pasos o realiza un mínimo esfuerzo.
La HAP es una enfermedad progresiva, incurable y de difícil diagnóstico que afecta principalmente a mujeres de entre 30 y 40 años, pero que también suele presentarse en niños menores de 15 años.
Las Causas
Pulido Zamudio indica que el aumento de la presión en la arteria pulmonar se debe a un desequilibrio entre las sustancias vasodilatadoras (que abren los vasos sanguíneos) y las sustancias vasoconstrictoras (que los contraen), a nivel de las células que recubren las paredes de las arterias.
Esto genera una proliferación de las células del músculo liso que conforman la capa interna de las arterias, provocando que el diámetro del vaso sanguíneo disminuya, favoreciendo la oclusión y el aumento de la presión. En su página de internet, la Asociación Mexicana de Hipertensión Arterial Pulmonar menciona que los tratamientos están dirigidos a aumentar la supervivencia del paciente, disminuir los síntomas y mejorar la tolerancia al esfuerzo y la calidad de vida.
