El desafio de la liberación

Maria Elena Salinas

El profesor Gustavo Moncayo le ha dado la vuelta al mundo pidiendo ayuda para lograr que su hijo, el cabo Pablo Emilio Moncayo, sea liberado por la guerrilla colombiana de las FARC, que lo ha mantenido en cautiverio durante 12 años. Se ha reunido con presidentes, ha caminado por toda Colombia, se gastó todos sus ahorros, ha hecho huelga de hambre y hasta se ha colgado de una cruz. Hace unos días, a través de un video entregado por las FARC a la controversial senadora izquierdista Piedad Córdoba, le llegaron señas de que quizás, sus suplicas estén comenzando a dar frutos.

En primera instancia al profesor Moncayo le costo darse cuenta que lo que estaba viendo eran pruebas de que su hijo en efecto estaba vivo. Y es que el hombre que hablaba en un video suplicándole a su Presidente Álvaro Uribe que aceptara las condiciones impuestas por la guerrilla para lograr su liberación, no parecía ser el mismo jovencito que fue arrancado de su hogar a los 19 años de edad. “Yo no me imaginaba que la persona que estaban mostrando en la pantalla fuera Pablo Emilio, y solamente cuando él empieza a hacer la presentación es cuando me doy cuenta que se trata de mi hijo,” dijo.

El grupo terrorista de las FARC había informado hace un tiempo a través de un comunicado que habría decidido liberar unilateralmente al cabo Moncayo. Según ellos lo hacían gracias a la solicitud de la senadora Córdoba, del grupo Colombianas y Colombianos por la Paz, de los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, y el padre del joven soldado.

Dicha liberación incluiría además al compañero de cautiverio de Moncayo, José Daniel Calvo. Pero los meses pasaron y la anunciada liberación no se materializo ya que el gobierno y la guerrilla no se ponían de acuerdo en las condiciones. Entre ellas, que la senadora Córdoba fuera aceptada como mediadora.

El gobierno rechazo al principio que la polémica líder liberal fungiera como mediadora, con los argumentos de que no consideraba conveniente que la devolución del secuestrado se convirtiera en espectáculo mediático y que las fuerzas militares continuarían en su propósito de liberarlo a él y a todos los secuestrados. Sin embargo, ante las presiones, el presidente Uribe finalmente cedió, aceptó a Córdoba y se integró una comisión mediadora.

Según la iglesia católica colombiana que junto a la Cruz Roja es mediadora entre las FARC y el gobierno para la liberación de los secuestrados, en el país hay más de 700 personas secuestradas por diversos grupos, pero solamente 24 de ellos son canjeables por guerrilleros presos. Entre esos 24 está el cabo Moncayo.

Las cámaras están listas para registrar el momento del reencuentro del cabo Moncayo con los suyos. No será el primero y esperemos que tampoco el ultimo. La guerrilla de las FARC libera a quien le convenga y cuando les sea beneficioso. Y cuando ocurre, siempre hay quienes se ponen en cola para atribuirse el logro para ganar puntos políticos. Pero solo aquellos que han vivido en carne propia el dolor de tener a un ser querido secuestrado y la impotencia de no poder lograr su liberación, podrán valorar los actos heroicos, y desafiantes, del profesor Moncayo para terminar con el calvario de su familia.