El Efecto de la música

Ramón Clériga

Agencia Reforma

Casi invariablemente, cuando los padres hablan a sus hijos pequeños, modulan su voz para hacerla más suave, rítmica y musical.

Los primeros 6 años de la vida de un niño representan el periodo fundamental en el futuro de toda persona. Ahí se establece la relación única entre padres e hijos y la música puede contribuir a fortalecer este vínculo y lograr el incremento de una relación sana.

La música puede ser un vehículo para contribuir al desarrollo integral del niño que alcance áreas como la cognoscitiva, la emocional y afectiva, la social, la motora, la del lenguaje y hasta las capacidades de lectura y escritura.

LA MENTE

El cerebro humano es el órgano de mayor complejidad del sistema nervioso, es una parte fundamental que durante la infancia sufre cambios madurativos y es altamente sensible a los estímulos externos.

Anatómicamente está dividido en los hemisferios derecho e izquierdo y cada uno tiene características funcionales diferentes.

Estudios fisiológicos han mostrado que el hemisferio izquierdo se especializa en el procesamiento del lenguaje y el hemisferio derecho en la percepción y procesamiento de la música.

El cerebro humano funciona por medio de conexiones que realizan las células cerebrales y que son las encargadas de transmitir el impulso nervioso que determina nuestra conducta y presenta una alta capacidad de aprendizaje a lo que se denomina plasticidad cerebral.

CON EFECTO

A mediados del siglo 20, Alfred Tomatis, un médico otorrinolaringólogo, diseñó un método para personas con dificultades auditivas o de lenguaje.

Su programa terapéutico incluía la estimulación musical a través de la escucha de piezas de compositores clásicos, con lo que obtuvo cambios en la rehabilitación del lenguaje y en el desarrollo del habla.

A este efecto se le ha denominado “Efecto Tomatis”. Asimismo este notable médico, reconoció que el feto escucha sonidos dentro del útero materno, tales como los movimientos de la digestión, los ritmos cardiacos, la respiración de la madre y también observó que el recién nacido se relaja cuando oye la voz de su progenitora.

En 1993, en la Universidad de California, se publicaron los resultados obtenidos en la investigación realizada con grupos de estudiantes universitarios, a quienes se les puso a escuchar durante 10 minutos una sonata de Mozart y lograron puntuaciones altas en las pruebas de habilidades viso-espaciales y cognitivas en general, así como un incremento transitorio del coeficiente intelectual. A este hallazgo se le denominó “Efecto Mozart”.

Estudios posteriores han demostrado que el escuchar música de Mozart, en relación con las notas altas, desencadena cambios de conducta, induce estados emotivos y metabólicos con aumento del contenido de calcio y dopamina en el cerebro.

Las investigaciones que se han ocupado del efecto de la música sobre el cerebro infantil, coinciden en que ésta provoca una activación de la corteza cerebral, específicamente las zonas frontal y occipital, implicadas en procesos de la percepción del espacio y el tiempo.

Es fundamental saber que la música representa un papel importante, por lo que los padres deben conocer los alcances y beneficios que derivan del empleo de la música como parte importante de la educación integral de sus hijos.

*El autor es psiquiatra y psicoanalista. Comentarios: racleriga@yahoo.com.mx.