El Estado de la Unión

BEN FELLER

The Associated Press

Al declarar que el sueño americano está en riesgo, el presidente Barack Obama clamó el martes por una abundante ayuda para la lastimada clase media y planteó un impuesto mayor para los millonarios al presentar su mensaje sobre el Estado de la Nación que también rebosó en asuntos relacionados con la búsqueda de su reelección.

Restablecer las oportunidades justas para todos, expuso Obama, es “la cuestión decisiva de nuestro tiempo”.

Obama ofreció una visión para solucionar los problemas de Estados Unidos que fue muy diferente a la exigida por los republicanos, que le disputan el Congreso y su cargo en las elecciones de noviembre.

El presidente abogó por un gobierno activo que le ofrezca justicia económica a todos, mientras sus opositores demandan que el gobierno ceda espacio y deje que rija el libre mercado.

Obama ofreció medidas de asistencia para que los estudiantes puedan solventarse los estudios universitarios, un plan para que más propietarios de vivienda refinancien su deuda y una reducción fiscal para el sector de la manufactura. Formuló algunas referencias políticamente atractivas a la responsabilidad, e incluso advirtió a universidades que perderán la ayuda federal si continúan aumentando el costo de la matrícula.

Ante un Congreso dividido, con sombrías esperanzas en su agenda legislativa en este año electoral, Obama habló con los electores en mente.

“Podemos, ya sea, conformarnos con un país donde un número reducido de personas esté muy bien, mientras un número cada vez mayor de estadounidenses apenas sobreviva”, dijo el presidente.

Obama colocó en el eje de su mensaje el propósito de mejorar la economía sumida en problemas; un asunto que todavía genera ansiedad entre los estadounidenses y que podría determinar a la próxima presidencia.

“El estado de nuestra nación se está fortaleciendo”, aseguró Obama, calibrando sus palabras pues millones de personas carecen de empleo. Implícito en su declaración de que el sueño americano está “a nuestro alcance” fue el reconocimiento de que, después de tres años de su presidencia, el país no lo alcanza todavía.

Propuso restaurar los objetivos básicos: poseer una casa, ganar lo suficiente para mantener una familia, apartar un poco de dinero para el retiro.

“Podemos hacer esto”, dijo Obama. “Sé que podemos”.

En un embate característico sobre la desigualdad creciente en el ingreso en el país, Obama planteó una nueva tasa fiscal mínima de al menos 30% a todos los que ganen más de un millón de dólares al año. Muchos millonarios –incluido uno de sus principales adversarios: el republicano Mitt Romney– pagan un tasa menor debido a que obtienen el grueso de sus ingresos mediante inversiones, que son gravadas con una cifra menor.

“Ya pueden llamarle a esto una lucha de clases todo lo que quieran”, expresó Obama en respuesta a una crítica frecuente de los aspirantes presidenciales del Partido Republicano. “Pero ¿pedirle a un multimillonario que pague menos que su secretaria en impuestos? La mayoría de los estadounidenses diría que eso es sentido común”.

Obama lo llamó la “regla Buffett”, en honor del multimillonario Warren Buffett quien considera injusto que pague una tasa fiscal menor que su secretaria. Para enfatizar este aspecto, la secretaria de Buffett, Debbie Bosanek, asistió al mensaje en el palco de la primera dama, Michelle Obama.

El mandatario exhortó al Congreso a aprobar en este 2012 el Dream Act en caso de que un año electoral dificulte a los legisladores abordar una reforma migratoria integral que resuelva la situación de once millones de inmigrantes que residen en Estados Unidos sin la debida documentación.

Obama retó a los legisladores al decirles: “Envíenme una ley que les dé la oportunidad de ganarse su naturalización (estadounidense). La firmaré de inmediato”.

Obama criticó también que las leyes migratorias actuales dificultan permanecer en Estados Unidos a extranjeros graduados en carreras científicas, y dijo: “Creo más que nunca que debemos abordar la reforma migratoria”.

“Por eso mi gobierno ha puesto más efectivos en la frontera que nunca. Por eso hay menos ingresos fronterizos ilegales que cuando inicié el mandato. Los oponentes a la acción se han quedado sin excusas”, dijo el mandatario demócrata en clara alusión a la bancada opositora republicana, que ha evitado un debate sobre la reforma migratoria al presentar como condición previa el aumento de la seguridad fronteriza.