Karina González
Agencia Reforma
Pero, ¿cuál es el refrigerio ideal que pueda complementar la alimentación de manera óptima?
“El lunch debe ser equilibrado, completo y variado y responder a la edad, peso, talla y sexo de cada niño. Además, es importante que incluya un alimento de cada grupo de comida como verduras y frutas; cereales y tubérculos; leguminosas, y productos de origen animal.
“El refrigerio cubre entre 10 y 15 por ciento de la cantidad de ingesta de calorías necesarias para la dieta infantil. Le brinda glucosa al cerebro y complementa la energía que el alumno necesita para realizar las actividades escolares”, explicó la nutrióloga María Elena Téllez.
Según la experta, es mejor que los niños lleven preparado el lunch desde su casa, ya que en las escuelas tienden a vender alimentos con mayor contenido de grasa, lo que produce obesidad.
Un yogur con una cucharada de amaranto, dos rollitos de jamón de pavo con panela y un cuernito con frijoles y queso, así como frutas aderezadas con limón y sal y una quesadilla de tortilla de maíz con champiñones son opciones de refrigerios sanos.
Consumir verduras crudas, frutas con cáscara, cereales integrales y semillas, como pistaches, cacahuates, almendras y nueces, permitirá que el menor obtenga todos los nutrimentos básicos, entre ellos: hidratos de carbono, proteínas y vitaminas.
Como bebida, aseguró Téllez, es conveniente incluir agua natural o de sabor hecha con frutas naturales como limón, naranja, melón y piña.
Observaciones
importantes
De acuerdo con la nutrióloga Fernanda Desentis, los refrigerios no deben suplir ni el desayuno ni la comida, de lo contrario pueden confundirse como señales de saciedad y antojo, lo que se relaciona con la presencia de sobrepeso.
“Uno de los principales errores con respecto al lunch es la falta de planeación en las comidas, pues, por la mala organización del tiempo, se sacrifica la calidad nutrimental de los alimentos que se consumen.
“El no tener información es otro riesgo, pues es necesario construir el conocimiento de nutrición fuera de casa a través de la visita en los mercados y huertos e involucrar a los pequeños en la elaboración de materiales educativos familiares”, subrayó Desentis.
Además de la educación familiar, en la escuela los maestros también deben dar contenidos sobre una alimentación sana, sus causas y consecuencias: la carencia de un crecimiento adecuado y el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas, como diabetes y obesidad infantil.
Involúcrelos
Según la nutrióloga Ana María Tello Hernández, para que el lunch sea atractivo para los pequeños, pueden tomarse en cuenta los siguientes factores:
– Diversión: presentar los platillos de manera atractiva permitirá llamar la atención de los pequeños. El juego de figuras y texturas crujientes con suaves es una forma de lograrlo.
– Horarios: no hay que permitir que se salten ningún tiempo de comida (desayuno, comida o cena), debido a que los ayunos pueden afectar tanto su rendimiento como el crecimiento.
– Tamaño: las porciones chicas dan el efecto visual de que “terminaran pronto de comer” (y muy probablemente podrán ir a jugar). Con ello, no se recarga su estómago y puede poner más atención al momento de masticar los alimentos.
– Variedad: no hay que ofrecer el mismo desayuno o cena todos los días, ya que provocará que se cansen pronto y prefieran saltarse ese tiempo de comida.
– Bebidas: el agua o jugos deben servirse entre comidas para evitar que los pequeños se llenen rápido y coman poco.
Una probadita
El almuerzo se trata de un bocadillo o refrigerio que les brinde energía para completar sus actividades:
– Sándwich de queso panela con aguacate; jitomate con jícama.
– Quesadillas de queso y champiñones; sandía.
– Avena con leche y manzana
– Barra de amaranto acompañada de zanahoria; melón
– Papaya picada con yogur y granola
– Pan de pita con pavo y queso oaxaca; pepinos con limón y sal
– Calabacita rellena de atún; durazno
– Chayote con queso; uvas
– Palomitas de maíz y tiritas de apio con limón
Y la lonchera…
De acuerdo con las nutriólogas María Elena Téllez y Fernanda Desentis, la lonchera debe ser de plástico para que pueda resistir el uso diario. En su interior, pueden guardarse recipientes herméticos que conserven la temperatura de los alimentos.
No hay que olvidar incluir bolsas de plástico con cierre hermético, una cuchara y un tenedor desechable.
