Vivianne Hiriart
Agencia Reforma
El uno de diciembre, se conmemoró un año más de lucha contra el VIH/sida. Los datos publicados en diciembre de 2010 por ONUSIDA mostraban que en varios países (entre los cuales se encuentran varios de los más afectados por la epidemia) se había logrado reducir de manera significativa el número de nuevas infecciones. En gran parte esto respondió al cambio de actitudes en la población, lo que llevó a reducir las prácticas de riesgo, a un mayor uso del condón y un menor número de parejas, además de que los jóvenes iniciaron su vida sexual más tarde y de manera protegida.
Podemos decir que la decisión final de tener o no una conducta sexual de riesgo es de cada individuo, pero la verdad es que para que ese individuo esté en posibilidades de tomar esa decisión, necesita contar con condiciones que se lo permitan; y para eso se requiere un esfuerzo mucho más amplio que involucra a la sociedad en su conjunto, sus normas y creencias, así como la accesibilidad real a medios para tener una vida sexual satisfactoria y al mismo tiempo segura.
Sabemos que conocer mejor las características de la epidemia en cada localidad ha ayudado a focalizar mejor los esfuerzos de prevención y con ello tener mejores resultados. Pero de manera individual ¿conocemos nuestros riesgos?
Mujeres
Mayor vulnerabilidad
Por razones anatómicas las mujeres somos de 2 a 4 veces más vulnerables a la infección por VIH durante una relación sexual vaginal. ¿Por qué? La respuesta es bastante obvia. Porque el área mucosa que queda expuesta es muchísimo mayor que en el caso de un hombre; además, los fluidos masculinos son más abundantes y entran a la vagina impulsados hacia el fondo. Por eso, si el semen contenía el virus de inmunodeficiencia humana, las probabilidades de que éste penetre a través de la mucosa son mayores, especialmente si hay alguna irritación. Además, el semen suele tener concentraciones más altas de virus que los fluidos vaginales. En el caso de las relaciones anales, el riesgo es el mismo para hombres y mujeres.
Hombres
¿La circuncisión protege?
Los estudios han mostrado que tener la circuncisión reduce el riesgo de infección por VIH en los hombres de manera significativa. Esto, porque el prepucio, que es la porción de piel que se corta con la circuncisión, tiene receptores que facilitan la entrada del virus al organismo; al desaparecer esa piel, desaparecen también los receptores. Sin embargo, la posibilidad de que el hombre se infecte no deja de existir y confiarse podría ponerlo en mayor riesgo. Por eso el uso del condón sigue siendo necesario, tanto para que él no entre en contacto con el virus, como para no transmitirlo a su o sus parejas.
Ignorar el riesgo nos expone más
Mujeres que viven con VIH afirman que ignorar el riesgo y pensar que ellas no podían ser vulnerables fue lo que las expuso a la infección. Y es que tener una pareja estable no significa que se está vacunada.
La violencia dentro de la pareja y las relaciones de maltrato son también situaciones que incrementan el riesgo y limitan las posibilidades de tomar medidas preventivas. El miedo y las constantes amenazas y agresiones debilitan la autoestima de la mujer y su capacidad de exponer sus necesidades de manera abierta; e incluso hacen que ella misma las anule y acceda a las situaciones de abuso y riesgo considerando que no tiene otra alternativa. Cuando hay inequidad en las relaciones, las mujeres, consciente o inconscientemente, se involucran en situaciones que las exponen a la posibilidad de infección, entre otras muchas cosas.
Parte de crear las condiciones óptimas para que todas las personas puedan optar por conductas seguras, es justamente modificar las creencias y patrones que facilitan que se establezcan relaciones destructivas.
Poder hablar abiertamente de sexualidad con la pareja y construir sobre una relación positiva es un buen medio de sentar las bases para tener una vida sexual más satisfactoria, disfrutable y libre de riesgos.
Modificar las creencias que nos llevan a la discriminación, la estigmatización y a mantener patrones destructivos, dificulta la creación de condiciones en las que realmente todos y cada uno de los individuos podamos elegir evitar el riesgo de manera consciente.
SIDE
Mujeres y hombres
En México, la población más afectada por el VIH/sida es la de los hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Sin embargo, a lo largo de los años, la proporción de mujeres se ha hecho cada vez mayor. Actualmente se ubica alrededor del 26 por ciento de todos los casos en el País. Se trata en su mayoría de mujeres heterosexuales con una pareja estable.
Si accidentalmente entra en contacto con el VIH, pregunte por el tratamiento de emergencia para prevenir la infección. La primera dosis debe ingerirse durante las primeras 6 horas después del contacto con el virus.
