Maria Elena Salinas
Hay dos maneras de verlo. Honduras tiene dos presidentes, uno depuesto y uno interino, o no tiene ninguno. Desde que Manuel Zelaya fue derrocado y remplazado por el Presidente del Congreso Roberto Micheletti no esta muy claro quien tiene el mandato.
La confusión es lo que ha reinado en Honduras desde el 28 de Junio cuando Zelaya fue sacado de su casa en la madrugada, aun en pijamas, y llevado a Costa Rica por fuerzas militares hondureñas. La crisis subió de tono al re-aparecer Zelaya sorpresivamente en Tegucigalpa el 22 de Septiembre refugiándose en la embajada de Brasil.
Al día siguiente tuve la oportunidad de entrevistar al presidente interino Micheletti y nuestra conversación es un ejemplo de la confusión que existía en ese momento cuando se había reportado que se habría abierto un dialogo con Zelaya. Según Micheletti las únicas conversaciones que se iniciaron fueron con sectores que apoyan a Zelaya y sobre el tema de las elecciones presidenciales del 29 de Noviembre.
Le pregunte a Micheletti que beneficio habría para Zelaya en dichas negociaciones. “El Presidente Zelaya tiene aquí varias acusaciones de parte de los tribunales de justicia en mi país. El lo que debería hacer es presentarse ante los tribunales para que cumpla con sus obligaciones como todo ciudadano,” me respondió.
A pesar de que le llamo a Zelaya “presidente,” al preguntarle bajo que condiciones consideraría restaurarlo en el poder, el presidente interino me dijo que de acuerdo a la constitución Hondureña, cualquier persona que intente romperla esta prácticamente fuera del cargo. “El 28 de Junio cuando el salio del poder el ya no era el presidente de honduras el simple y sencillamente era un ciudadano común y corriente,” dijo.
Informes de prensa indicaban que por lo menos cuatro candidatos a la presidencia estaban a favor de dialogar con Zelaya para darle mayor legitimidad al proceso electoral. Le pregunte a Micheletti como puede un presidente que no ha sido reconocido por ningún país realizar elecciones presidenciales legitimas. “No es el presidente que guía las elecciones, las hace el tribunal supremo electoral que fue electo en la época del Sr. Zelaya,” respondió Micheletti.
Minutos después de realizada la entrevista la Organización de Naciones Unidas informo que había suspendido temporalmente la cooperación con la comisión electoral de Honduras por considerar que no había condiciones para un acto electoral creíble.
¿Si estuviera dispuesto el Presidente Zelaya a renunciar usted renunciaría también a la presidencia para que pudiera haber un gobierno interino aceptado por toda las partes?, le pregunte. “Yo no estoy aquí para complacer mi ego personal. Yo estoy aquí porque es una sucesión constitucional. Pero en el momento que el decida renunciar, yo lo hago con todo gusto”, dijo.
Micheletti dijo que el re-ingreso de Zelaya a Honduras le cayó completamente por sorpresa y aseguro que la única forma en que seria reinstaurado en el poder el depuesto mandatario seria como resultado de una invasión extranjera.
En momentos en que todos decían tener la razón, un estudio de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos concluyo que la destitución del presidente Zelaya fue legal y apegada a la constitución de Honduras. Sin embargo, también señaló que su expulsión del país había sido inconstitucional.
Las cosas están cambiando tan rápidamente en Honduras que es imposible saber si lo que esta ocurriendo hoy tendrá vigencia mañana. Sin embargo así están las cosas en el momento de escribir esta columna.
Si Honduras tiene dos presidentes o ninguno, es cuestión de debate, pero para bien de los hondureños y la estabilidad de la región, es importante que el 29 de Noviembre el país retome el camino de la democracia.
