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Los fiscales han interpuesto cargos criminales en contra de un hombre que sospechan es el asesino de los tres hombres cuyos cuerpos fueron hallados en un vivero de Kent.
Alberto Ávila-Cárdenas, de 36 años de edad, de Lakewood, fue acusado de tres cargos de homicidio por la muerte de Jesús Ávila-Bejar, de 25 años; Yazmani Quezada-Ortiz, de 26 años y Cristian Rangel, de 19 años. Él estaba bajo custodia federal por un cargo no relacionado a la muerte de estas tres personas.
Los investigadores han dicho que durante una búsqueda en la casa de Ávila-Cárdenas en diciembre, encontraron una pistola semi-automática de 9 milimetros, dentro de su garaje. Encontraron ADN en la pistola que fue vinculado con una de las víctimas, dijeron los investigadores, y los casquillos hallados en la escena del crimen eran iguales a los del arma.
Ávila-Cárdenas trabajaba junto con las victimas en la floristería Lake Union Wholesale, en el vecindario de Seattle. Se sabía que Ávila-Cárdenas tenía una relación tensa con Quezada-Ortiz, de acuerdo a las declaraciones de probable causa.
Los hombres desaparecieron mientras viajaban del trabajo hacia su casa en la camioneta de Quezada-Ortiz, el 12 de diciembre. La camioneta fue hallada el 14 de diciembre en un complejo de apartamentos en la ciudad de Kent. En el mes de marzo, fueron encontrados los cuerpos de los tres hombres en un vivero de Kent.
El día en que los hombres desaparecieron, Ávila-Cárdenas, no estaba trabajando. Él llamó a un compañero de trabajo para ver si Quezada-Ortiz estaba en el trabajo, según los investigadores. Ávila-Cárdenas no llegó a su casa el 12 de diciembre, dijeron los detectives.
Después de que las autoridades encontraron la pistola dentro del garaje de Ávila-Cárdenas, se le interpusieron cargos por portar un arma ilegal. Pero los cargos fueron retirados en febrero, cuando una corte federal lo acusó de poseer un arma y munición, siendo una persona indocumentada.
Cuando los detectives lo interrogaron, Ávila-Cárdenas negó haber estado involucrado y dijo que estaba en California cuando los tres hombres desaparecieron. Pero los archivos de celular indicaron que él había estado en el área de Lake Union el día que los tres hombres desaparecieron.
Cuando lo enfrentaron con el descubrimiento del ADN encontrado en el arma, Ávila-Cárdenas dijo que esa era “mala suerte”, y dijo que conocía a las otras dos víctimas pero no a Rangel, según la declaración.
Los fiscales han pedido un fianza de 10 millones de dólares para Ávila-Cárdenas, quien también se sospecha puede estar involucrado en un caso de asesinato y desmembramiento en México.
Al pedir la fianza tan alta, los fiscales dijeron que Ávila-Cárdenas amenazó a la madre de sus hijos si no mantenía silencio, diciendo que mataría a su hermano y primo si ella habla con la policía. Luego, él trajo a su madre de México, para vivir con la pareja y sus hijos, dijeron los fiscales, y la madre de Ávila-Cárdenas le dijo a la madre de sus nietos que si le pasa algo a Ávila-Cárdenas ella la mataría y a sus hijos también.
Ávila-Cárdenas esta esperando ser procesado en la corte el próximo 26 de mayo.
