Agencia Reforma
Con una extensión territorial tres veces mayor a la del Distrito Federal y una ubicación geográfica estratégica para el trasiego de drogas y el tráfico de personas, por su colindancia con el Golfo de México y con al menos seis municipios de la entidad, incluyendo tres fronterizos, San Fernando es un territorio de gran valor para el crimen organizado.
Este municipio, de 57 mil 756 habitantes de acuerdo con el censo de 2010 del INEGI, es el más grande en extensión territorial en Tamaulipas y con el mayor número de hectáreas de cultivo y de ganado.
Su colindancia con los municipios de Matamoros, Reynosa, Río Bravo, Soto La Marina, Abasolo Méndez y Cruillas, facilita a las bandas criminales poder escabullirse cuando se realizan operativos en la zona.
Además tiene un laberinto de brechas que llevan a rancherías y llanuras en una extensión de más de 6 mil kilómetros cuadrados.
Por ello, los criminales pueden desplazarse a cualquiera de los municipios colindantes e inclusive a la capital del Estado, con facilidad.
Para llegar a Matamoros o a Reynosa desde Ciudad Victoria o Tampico, San Fernando es paso obligado de conductores y pasajeros del transporte público.
Desde febrero de 2010, se convirtió en la fortaleza de los ‘Zetas’.
