Escuelas israelíes sufren de bajo rendimiento

(AP)

Aproximadamente una cuarta parte de los alumnos de primer grado en Israel estudian en escuelas judías ortodoxas que dan escasa importancia a materias como lectura, matemática y ciencias. Otra cuarta parte estudia en escuelas con escasos recursos en el sector árabe. Así, el promedio de notas de los estudiantes israelíes de secundaria que toman exámenes internacionales está por debajo del de los países desarrollados.

Un coro cada vez mayor de críticos está advirtiendo que se trata de una tóxica mezcla que va a poner en peligro la capacidad de Israel de continuar generando tecnología asombrosa, una envidiable lista de ganadores del Nobel y una economía que ha rendido mejor que las de importantes mercados occidentales durante años.

“Está creciendo en Israel toda una generación que no sabe contar”, advirtió Daniel Schechtman, último premio Nobel de química. Shechtman es el 10mo laureado con un Nobel en un país con apenas 7,6 millones de habitantes.

Padres, educadores y políticos lamentan el estado de sus sistemas escolares. Pero pocos países tienen una cantidad tan abrumadora de niños en primer grado que pudieran terminar la escuela sin capacidades básicas.

En el 2010, Israel se sumó a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, un exclusivo club de las 34 economías más fuertes en el mundo. En un momento en que la mayoría de las naciones están registrando un pobre crecimiento, la economía de Israel — que tiene un sólido capital humano, pero pocos recursos naturales — se expandió 4,8%. Su sector tecnológico sigue en auge y los niveles de vida son relativamente altos.

Pero cuando se trata de logros educativos, considerados por muchos un indicador importante del futuro económico, Israel tiene poco de qué enorgullecerse. Los adolescentes israelíes tuvieron pobres resultados en los más recientes exámenes internacionales de lectura en el 2009 y muy por debajo del promedio de la OCDE en ciencia y matemática.

En años recientes, el gobierno israelí ha invertido fuertemente en educación e implementado reformas, entre ellas, aumentos de salarios e incremento de horarios de enseñanza. Hace poco el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que le pediría al gabinete que aprueba enseñanza obligatoria a partir de los tres años de edad, en lugar de kindergarten.

“A final, seremos juzgamos por nuestra economía del conocimiento”, dijo.

El gobierno además ha reformado el currículo para cubrir materias que aparecen en exámenes internacionales, y centrado atención a la reducción de la brecha entre los estudiantes judíos ricos y pobres, mejorar los resultados en el sector árabe y elevar el rendimiento de los mejores estudiantes, dijo Shimshon Shashani, recién retirado como director del ministerio de educación.