Exija que le bajen el interés a sus tarjetas de crédito

EFREN RODRIGO HERRERA

The Associated Press

Hace seis meses Amanda López aceptó una invitación para abrir una cuenta con la tarjeta de crédito Master Card y en menos de tres meses ya tenía copada la mitad del cupo de 1.500 dólares que le asignaron como límite de endeudamiento por esa vía.

“Cuando acepté la tarjeta todo estaba bien con mi trabajo”, expresó López. “Mi jefe no me prometía nada, pero me comentó que debido a mi buen desempeño me recomendaría en caso de que abrieran una posición y mi trabajo temporal sería permanente”.

López, de 26 años, estaba empleada como trabajadora social en una de las 11 clínicas del programa federal WIC (Women, Infants and Children) en la ciudad texana de San Antonio, pero no le renovaron el contrato que se le venció a comienzos de marzo.

La mujer es poseedora de dos de las 1.500 millones de tarjetas de crédito que están en manos de consumidores en Estados Unidos, según cifras de la Reserva Federal (FED) y de la Oficina del Censo (United States Census Bureau), y ahora que no tiene trabajo se ha estado limitando en cada cosa que compra.

“Ahorro al máximo cada dólar que me dan de seguro de desempleo mientras encuentro un nuevo trabajo”, explicó.

Y envía el pago mínimo a sus tarjetas de crédito que tienen tasas de interés del 18% y 19.9% anual cada una.

Con esas tasas, López se puede dar por bien servida, ya que está entre los niveles medios de tasas de interés para tarjetas de crédito en la actualidad. Pero, según datos de la Oficina del Censo, las tasas máximas van hasta 24.99%, para personas con baja calificación de crédito (de entre 501 puntos y 699 puntos).

Debido a que las tasas más bajas están en rangos que van desde 13.02% hasta 15.15% anual, López tiene la opción de llamar a la tarjeta de crédito y pedir que le revisen y rebajen su tasa de interés con base en su historial de pagos.

“Es cosa de ser paciente. Una llamada no es suficiente. Una ex compañera de trabajo llamó durante una semana y logró que le bajaran de 19.9% a 16.8%”, comentó.

En efecto, es posible lograr una baja en la tasa de interés.

“Mientras se trate de un cliente con historial de tenencia superior a un año y pagos dentro de la fecha límite, estamos autorizados para bajar algunos puntos”, dijo extraoficialmente un operador del centro de llamadas de la tarjeta de crédito afiliada al sistema Visa de un banco en California.

Y es que el comportamiento del mercado da para que el cliente exija.

Las entidades financieras tienen mucho espacio de dónde ceder en beneficio de sus clientes.

Si solo tenemos en cuenta los márgenes de intermediación, es decir la diferencia entre las tasas que pagan por el dinero que reciben los bancos y las que cobran por el que prestan, allí hay suficiente para todos.

Mientras las tasas de captación (por un certificado de depósito -CD- que es la vía más común) casi están en el suelo desde 2008, gracias a la política expansiva de la FED, las tasas de las tarjetas de crédito (negocio de los bancos) muestran un camino totalmente opuesto.

En 2009 pagaban en promedio por un CD a un año 1.16% mientras que las tasas de las tarjetas de crédito promediaban el 14.31%. Y estas son tasas “premium”, es decir para los mejores clientes.

Tres años después de la crisis, y tras la ayuda de 700.000 millones de dólares que el gobierno federal desembolsó para apoyar en la crisis a los bancos, los clientes que llevan dinero a las entidades financieras reciben cerca del 0.19% por un CD a un año, mientras que los poseedores de tarjetas de crédito pagan en promedio 15.15%, si es que tienen buen historial de crédito.

Si esas cifras, en una economía con una inflación que no supera el 2%, no son suficiente aliciente para que su banco le baje la tasa de interés de la tarjeta de crédito, quizás es la hora de que el gobierno cobre la deuda. Pero ese es otro tema.

Mientras tanto, no se quede con la duda, llame a su tarjeta de crédito y presione.

Pero no se olvide de pagar, porque el banco sí está listo a cobrar.