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Los fiscales federales presentaron cargos el domingo al pistolero que intentó asesinar a la representante Gabrielle Giffords y mató a seis personas en un evento político en Arizona, al tiempo que un alguacil dijo que el agresor actuó solo.
Los investigadores dijeron que se ejecutó una orden de allanamiento en la casa del sospechoso Jared Loughner, de 22 años, y se incautó un sobre de una caja fuerte con mensajes como “Lo planeé por adelantado”, “Mi asesinato” y el nombre “Giffords” al lado de lo que parece ser la firma del hombre. Al parecer la pistola Glock que utilizó en el ataque la había comprado en noviembre en una tienda Sportsman’s Warehouse de Tucson.
Fiscales federales acusaron a Loughner de intento de asesinato y otros cuatro cargos. Enfrenta un cargo de intento de homicidio de un miembro del Congreso, dos cargos de matar a un empleado del gobierno federal y dos cargos de intentar matar a un empleado federal.
Loughner no está cooperando con las autoridades, dijo el lunes un comisario policial de Arizona.
Loughner no ha dicho “ni una palabra”, dijo Clarence Dupnik, comisario del condado de Pima, al programa de la cadena de televisión ABC “Good Morning America”.
En tanto, el aguacil Clarence Dupnik del condado de Pima afirmó el domingo que Loughner actuó solo. No se sabía hasta el momento qué lo motivo, pero Dupnik dijo que era una persona desequilibrada.
Los documentos judiciales muestran también que Loughner había tenido contacto con Giffords en el pasado. Entre otras pruebas se incluye una carta dirigida a él con papelería de Giffords del Congreso, donde ella le agradecía por haber asistido a un acto político en un centro comercial en Tucson en el 2007.
La encagada de la defensoría pública federal de Arizona, Heather Williams, afirmó que el sospechoso todavía no tiene un abogado, pero que su oficina está trabajando para conseguirle uno. La oficina de Williams está solicitando un abogado externo, pues uno de los fallecidos fue el juez federal de distrito John M. Roll.
Mientras tanto, las autoridades dieron a conocer una serie de llamadas al número de emergencias 911 donde un testigo del tiroteo masivo que estaba afuera de una tienda de abarrotes en Tucson describe una escena caótica y señala: “Creo que Gabby Giffords fue atacada”.
Loughner abrió fuego contra el director del distrito de Giffords y luego disparó indiscriminadamente a los miembros del personal y otros que estaban en una fila para hablar con la congresista, dijo Mark Kimble, un miembro del personal de comunicaciones de Giffords.
“El (agresor) no estaba a más de tres o cuatro pies (90 ó 120 centímetros) de la legisladora y del director de distrito”, dijo Kimble, quien describió la escena como “un caos completo, pues la gente gritaba y lloraba”.
Loughner está acusado de matar a seis personas, incluyendo a un asesor de Giffords y a una niña de 9 años que nació el 11 de septiembre del 2001. Catorce personas más quedaron heridas. Las autoridades desconocen el móvil de Loughner.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, anunció que las tareas ordinarias de ese cuerpo legislativo quedaban postergadas esta semana.
La bala que hirió a Giffords le atravesó la cabeza por el lado izquierdo, pero aún puede responder a órdenes, como la de cerrar una mano o levantar dos dedos, dijeron los cirujanos. El hecho que esté viva, dijeron, se debe entre otras razones a la buena suerte y a que los paramédicos la llevaron al quirófano en menos de 38 minutos.
“Esta es prácticamente la mejor situación posible”, dijo el cirujano Peter Rhee. “Cuando recibes un disparo en la cabeza y la bala te atraviesa el cerebro, las probabilidades de que vivas son muy pequeñas y las probabilidades de que te despiertes y sigas órdenes son mucho más pequeñas. Esperemos que siga así”.
Los cirujanos extrajeron fragmentos de hueso para intentar aliviar la presión causada por la hinchazón del cerebro y también retiraron una porción pequeña y muy dañada del órgano. Giffords, de 40 años, no puede hablar porque está conectada a un respirador.
De todos modos, el cirujano Michael Lemole, del Centro Médico Universitario en Tucson, no quiso aventurar un plazo de recuperación. “Estamos hablando de una recuperación de meses a años”, dijo.
El domingo, la sinagoga de Tucson a la que asiste Giffords se llenó de personas que oraban por su recuperación. Afuera del hospital, la gente armó un altar con velas, ramos de flores, banderas estadounidenses y carteles que decían “La paz y el amor son más fuertes”, “Dios bendiga a Estados Unidos” y “Te amamos, Gabrielle”.
Una de las víctimas mortales en el atentado fue Christina Taylor Green, de 9 años, quien fue miembro del consejo estudiantil de su escuela local y que asistió al acto de Giffords debido a su interés en el gobierno. Ella era la nieta del ex piloto de los Filis de Filadelfia Dallas Green.
Christina Taylor Green nació el 9 de septiembre del 2001 y aparece en un libro titulado “Los Rostros de la Esperanza” que trata sobre la crónica de un bebé de cada estado de Estados Unidos que nació cuando los terroristas mataron a casi 3.000 personas.
El hecho de que la vida de Christina haya terminado en tragedia fue particularmente duro para los que la conocían.
“La tragedia parece haber vuelto a ocurrir en la forma de este terrible acontecimiento”, dijo la autora del libro, Christine Naman.
La policía dijo que Loughner está detenido. Amigos del joven dijeron que era un solitario fumador de marihuana al que el Ejército rechazó en el 2008 y que tuvo problemas de conducta en un instituto universitario local que terminó por abandonar.
Las autoridades identificaron a los demás muertos como el juez Roll, de 63 años; el asesor de Giffords Gabe Zimmerman, de 30; Dorothy Morris, de 76; Dorwin Stoddard, de 76; y Phyllis Scheck, de 79. El juez se había detenido a saludar a Giffords.
Giffords es una demócrata moderada que padeció ataques frecuentes de la derecha por su apoyo a la reforma de salud impulsada por la Casa Blanca, y su oficina en Tucson sufrió destrozos el día que la cámara baja aprobó esa medida en marzo.
