Frustraciones de las cinco Hispanas que doblaron “Desperate Housewives”

CHICAGO –El mayor elogio que puedo hacer a “Now en Español”, un nuevo documental sobre las actrices que doblaron “Desperate Housewives” al español, es que no es necesario siquiera que a uno le guste el melodrama de Wisteria Lane para quedar fascinado por las mujeres que encarnaron los personajes para los hispanohablantes. Con su estreno el 24 de abril en “VOCES”, la serie de arte y cultura de Latino Public Broadcasting en PBS, este film nos permite vislumbrar las tribulaciones de cinco actrices hispanas mientras tratan de triunfar en una cultura de Hollywood que tiene ideas muy específicas de lo que son y no son los hispanos en este país. Las cinco componen un microcosmos representativo de la población hispana en el país. Son nacidas en Estados Unidos y en el exterior, de tez clara y tez oscura, rubias y morenas, con acento extranjero y acento totalmente estadounidense, así como también más jóvenes/más viejas, solteras, casadas, sin hijos y madres. La cineasta Andrea Meller diestramente ilustra lo que cada una de sus historias tiene en común: no encajar en el pequeño casillero que los directores de reparto tienen en mente cuando buscan mujeres para diversos papeles. Natasha Pérez, inmigrante venezolana, habla de la frustración que siente cuando la limitan a papeles de joven pandillera con tatuajes, a anuncios de servicios públicos instando a hacerse pruebas de enfermedades venéreas o a dramas de crímenes. Pérez suspira: “¿No puedo desempeñar, acaso, el papel de una estudiante universitaria?” Marabina Jaimes, autoproclamada “mexi-rriqueña” (mitad mexicana y mitad portorriqueña) habla deliberadamente sobre su frustración al enterarse de que hay límites para lo que se le permite hacer en la industria del espectáculo: “Nunca realmente me di cuenta de que se usaran estereotipos o de que hubiera racismo hasta que comencé a hacer TV,” se lamentó Jaimes, recordando las numerosas veces que le dijeron “es una lástima que luzcas como luces” o que se alisara el cabello o cambiara su nombre a algo que sonara menos étnico. Ivette González, una actriz de éxito en su México natal, no estuvo de acuerdo con su grupo sobre la disponibilidad de papeles. “Hay mucha gente que se queja de que no hay suficientes latinos en el mundo del espectáculo. No es cierto —todos los programas ahora tienen actores latinos,” dijo, mientras el film mostraba un montaje de mucamas, jardineros y pandilleros. “Para mí, tener ojos oscuros y pelo oscuro me ha ayudado. Y si tuviera pelo rubio, creo que me lo teñiría a marrón.” Gabriela Lopetegui, que emigró del Uruguay y ya era una conocida estrella de TV en su país de origen antes de probar suerte en Los Ángeles, halló que sus rasgos claros “realmente me limitaron en términos de actuar frente a las cámaras porque no tengo “la típica apariencia latina’”.

Lopetegui recordó cuando la rechazaron en llamadas de reparto que eran “sólo para latinas”, y cuando le dijeron que su carrera despegaría si comenzaba a usar lentes de contacto marrones. Estas actrices hispanas enfrentaron el obstáculo de que los servicios en español se externalizaran a mano de obra no sindicalizada, y por lo tanto más barata, de México. Pero no quiero revelar lo que ocurrió; “vale la pena realmente ver “Now En Español”.

Los dejo con las palabras de Jaimes: “El fondo de la cuestión, hay una conversación en marcha en Estados Unidos y los latinos no son parte de ella. ¿Por qué no nos prestan atención? Porque no tenemos un lugar donde hablar, ése es el motivo.” Si han seguido el drama en PBS, saben que fue criticada repetidamente, en el pasado reciente, por eliminar o minimizar personalidades y programas originalmente creados para dirigirse a minorías que no obtienen suficiente atención. Debo decir que cualesquiera sean los problemas que enfrenta PBS, espero que continúe permitiendo que cineastas hispanos como Miller nos introduzcan en mundos que nunca imaginamos que existieran.