Alejandro Dominguez
La Raza del Noroeste
José Reyes Renteria quería interactuar más con su hijo Giovanni, de 6 años. El problema es que Giovanni tiene deficiencia auditiva. Por eso, Reyes lo puso en la escuela Niños con Discapacidad Auditiva del Noroeste, ubicado en Shoreline. Ahí, su hijo está aprendiendo lo básico y el lenguaje de señas.
Pero para que Reyes pudiera comunicarse mejor con su hijo, también tenía que aprender el lenguaje.
Por fortuna, la escuela está dando clases a padres hispanos. Las clases son los viernes y son dadas en español. Y aunque Reyes admite que no ha aprendido tanto como quisiera, dice que ya hay mejor comunicación.
“Al comienzo, no nos podíamos comunicar para nada. (Giovanni) se frustraba mucho, ahora ya es muy diferente”, dijo Reyes quien vive en Renton. “Ya hay menos frustración. Ya nos puede decir lo que quiere y que es lo que le gusta.”
Suzanne, la hija de Juan Carlos Godínez Martínez lleva cuatro años en la escuela mientras él lleva tres años estudiando el lenguaje. Se considera 40 porciento proficiente en el lenguaje. También ha podido mejorar su comunicación con ella.
“Mi meta siempre ha sido aprender bien,” dijo.
Ahora con el lenguaje de señas, dice que se pueden comunicar mejor y le dice que está haciendo bien y lo que no.
La Escuela para Niños con Discapacidad Auditiva del Noroeste – conocida en inglés como the Northwest School for Hearing Impaired Children- recibe a estudiantes hasta el octavo grado de 22 distritos escolares. La escuela no es privada y tiene el mismo currículo que las escuelas públicas. La diferencia es que los niños aprenden lenguaje de señales mientras aprenden a leer y a escribir.
La escuela tiene 33 años en la región y ha visto un aumento en estudiantes hispanos, de acuerdo a Bárbara Luetke, coordinadora de alcance. Hay alrededor de 40 estudiantes y una tercera parte de ellos son hispanos.
Por eso, la escuela tiene maestros bilingües que hablan español e inglés. De esta manera, los niños pueden explorar su identidad, dijo Luetke.
“Tienen que aceptar todas sus características que los hace únicos,” dijo.
Y si el nombre dice que es una escuela especial, los estudiantes pueden ser confundidos con niños en primarias normales.
Al hablar con Abigail Ramírez, de 10 años, la conversación se concentra en su materia favorita: las matemáticas.
Ella compara aprender el lenguaje de señas como aprender el inglés. Dice que ha sido difícil al inicio pero ya puede comunicarse mejor.
De los tres, sin embargo, le gusta más el inglés.
“Está bien fácil para decir las palabras”, dijo Abigail.
Las clases para adultos en español son impartías en Bellevue porque es la ciudad más céntrica entre los padres. Las clases han sido dadas en el pasado de manera irregular y en octubre fue la primera clase de este año escolar.
María Angélica Cabañas, de Kirkland, dice que aprender el lenguaje le ayuda a comunicarse con su hijo, Caleb, de seis años.
Ella dijo que Caleb tenía problemas en las otras escuelas. Sus maestros y cuidadores decían que era disruptivo. Cuando Caleb se cambió a la escuela de Discapacidades Auditivas, fue como si convirtiera en otro niño.
“Recibía quejas de él y cuando hizo el cambo fue un niño diferente que se puede expresar”, dijo Cabañas. “Ahora estoy contenta de que todos me dicen que se porta bien”.
CAJA:
Para saber más de la escuela de Northwest School for Hearing Impaired Children, puede visitar su sitio de Internet en http://www.northwestschool.com.
Sus teléfonos son 206-364-4605 ó 206-323-7636.
