¡Hasta la victoria, siempre!

Por ANDREA RODRIGUEZ,

Associated Press

LA HABANA (AP) — Con voz entrecortada y temblorosa el presidente cubano Raúl Castro dio la noticia: su hermano Fidel murió. El hombre que condujo a un grupo rebelde a la victoria, impuso un modelo socialista de corte soviético, desafió a la mayor potencia y fue referente de la izquierda mundial durante más medio siglo falleció el viernes a los 90 años. “¡Hasta la victoria, siempre!”, exclamó Raúl vestido de verde olivo al hacer el anuncio en la televisión local. El deceso del líder ocurrió a las 22.29 (0329 GMT)

Su cuerpo será cremado y trasladado en una caravana hacia la oriental provincia de Santiago de Cuba, en un recorrido de 900 kilómetros que rememora la marcha que realizó en 1959 cuando triunfó la revolución. El lunes y martes los cubanos podrán honrar su memoria “y firmar el solemne juramento” revolucionario, “como expresión de la voluntad de dar continuidad a sus ideas y a nuestro socialismo”, informó un comunicado de la comisión organizadora del sepelio. Sus cenizas serán depositadas en el cementerio de Santa Ifigenia de Santiago el 4 de diciembre, adonde también descansa el prócer independentista José Martí. El Consejo de Estado y de Ministros informó que habrá nueve días de duelo nacional durante los cuales cesarán las actividades y espectáculos públicos y ondeará la enseña nacional a media asta en edificios públicos y establecimientos militares. La radio y la televisión mantendrán una programación especial. La cuidad lucía apagada este sábado y el bullicio habitual estaba un poco apagado. En las calles, a algunas personas se le llenaron los ojos de lágrimas e incluso quienes se manifestaron ajenos a la política mostraban su respeto por el deceso.

“Es un ídolo para mí”, dijo a The Associated Press Celestino Acosta, un mecánico de 56 años, al conocer la noticia. “Gracias a él he pedido estudiar, soy lo que soy. Por donde pase Fidel hay que sacarse el sombrero… es un golpe doloroso para todos”.

A medida que avanzaba el día, en las avenidas los balcones fueron decorados con banderas cubanas con su típico azul, blanco y rojo, y en las instituciones públicas se vieron carteles con el rostro de quien los cubanos identifican como “comandante en jefe”.