(AP) – En los últimos cinco años, al menos 600 inmigrantes que estaban en el país ilegalmente y requerían atención médica a largo plazo fueron enviados a sus países de origen por hospitales para evitar tener que pagar los costos de esos servicios.
El Centro para Justicia Social de la Universidad Seton Hall ha documentado “repatriaciones médicas” en 15 estados, que afectaron a pacientes de El Salvador, Guatemala, Honduras, Lituania, México, las Filipinas y Corea del Sur.
Pocos días después de sufrir graves lesiones en un accidente vial, Jacinto Cruz y José Rodríguez Saldana yacían inconscientes en un hospital de Iowa, mientras el sistema de salud estadounidense decidía qué hacer con estos dos inmigrantes mexicanos.
Los hombres tenían su seguro médico por medio de sus empleos en una empacadora de carne. Pero ninguno tenía autorización para estar en Estados Unidos y no quedaba del todo claro si el seguro les pagaría la rehabilitación.
El Centro Médico Metodista de Iowa en Des Moines decidió entonces actuar por su propia cuenta: Tras consultar con las familias de los pacientes, discretamente trasladó a los mexicanos, ambos en estado de coma, a un avión privado que los llevó a México, en efecto, deportándolos sin consultar con autoridad judicial ni ejecutiva alguna.
Cuando los pacientes se despertaron, estaban a más de 2.900 kilómetros (1.800 millas) de distancia, en un hospital de Veracruz, en la costa de Golfo de México.
Cientos de inmigrantes que están ilegalmente en Estados Unidos han vivido experiencias similares, a manos de un sistema de remoción de personas que no depende de un gobierno federal, sino de un sistema de hospitales que tratan de reducir gastos.
Un reporte reciente, realizado por grupos de defensa de inmigrantes, intentó dar con la cifra exacta de cuántos inmigrantes son enviados de regreso a sus países, y llegó a la conclusión de que por lo menos 600 fueron expulsados en un periodo de cinco años, aunque se estima que son más.
En entrevistas con inmigrantes, sus familiares, abogados y activistas, la AP estudió lo que se describe oficialmente como “repatriaciones médicas”, un proceso en el que los hospitales pueden colocar a pacientes en vuelos fletados, aun cuando están inconscientes. Los hospitales por lo general pagan el costo de los vuelos.
“El problema es que todo está ocurriendo en una especie de hoyo negro jurídico, no hay registro de nada”, dijo la profesora de derecho Lori Nessel, directora del Centro para la Justicia Social de la Escuela de Derecho Seton Hall, que ofrece asistencia legal gratis para los inmigrantes.
Algunos de los pacientes que fueron llevados de vuelta a sus países luego fallecieron en hospitales que carecían de los recursos necesarios. Otros sufrieron problemas médicos persistentes porque no recibieron la atención debida, dice el reporte.
Los dos mexicanos de Iowa vinieron a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades y hallaron empleo en Iowa Select Farms, que les facilitó seguro médico aunque carecían de documentación alguna para residir legalmente en el país.
