Inseguridad aumenta número de migrantes

Jorge P. Pastrana y Janeth Torres

Boderzine.com

Especial para La Raza del Noroeste

Iván Zaldívar, un estudiante de 19 años de edad, ex alumno del Tecnológico de Monterrey Campus Chihuahua. Cursaba el segundo semestre de Ingeniería en Mecatrónica, cuando tuvo que abandonar su hogar junto con toda su familia debido a una amenaza a su madre Miranda Valles, una negociante, a quien le pedían dinero a cambio de “protección”, y, al no recibir la “cuota”, le quemaron un negocio.

Siguen las amenazas

Iván comentó que a pesar de haber dejado el país, el problema continúa, los extorsionadores parece que no tienen intención de rendirse hasta recibir su dinero. “A través de los gerentes han estado mandándole recados a mi mamá. Aún le piden dinero y siguen amenazándola”.

La extorsión telefónica es uno de los más nuevos modus operandi de los delincuentes.

Señaló que se encuentran viviendo en casa de unos tíos solamente hasta que consigan una casa propia. Al parecer no tienen planeado venir muy seguido a visitar familiares y amigos a Chihuahua, ya que podría ser muy peligroso y lo ven como una situación muy difícil.

Mencionó que si logra venir al país cuatro veces al año lo considera suficiente, pero que no cree que vaya a ser posible. Al parecer no tienen planes de regresar a vivir al país, mucho menos a Chihuahua, pues esperarán que el clima de inseguridad cambie positivamente; no obstante, se han sentido más seguros en su nuevo lugar de residencia.

“Pues hemos estado más a gusto, más tranquilos que en Chihuahua. Pero sí me he enterado de cosas que pasan aquí también muy parecidas a las de allá. Matan gente, secuestros, droga … lo bueno es que la policía es un poco más efectiva, acá de perdida les hablas y sí llegan”.

La bendita doble nacionalidad

La situación migratoria de la familia representa un reto para su permanencia en Estados Unidos, ya que, aunque residen en este país de manera legal, los hijos se encuentran en él con visa de estudiantes, por lo que pueden acudir a la escuela; pero no significa una garantía para residir ahí de manera permanente.

Sin embargo, el caso de Iván y su familia es mucho más afortunado que otros, pues su madre cuenta con la nacionalidad estadounidense, hecho que facilitó de manera importante la obtención de los documentos para el resto de la familia, y actualmente se encuentran en proceso de obtener la nacionalidad para todos, ya que al parecer planean permanecer allá un tiempo indefinido, si no es que ya de manera permanente.

En cuanto a su problemática particular, Iván y su familia no visualizan una solución que les permita regresar a su hogar en un futuro cercano, lejos de las extorsiones y las amenazas en su contra.

“Quién sabe, si les pagamos no sabemos si nos van a dejar en paz, tal vez nos pidan más dinero después o vuelvan a amenazar a mi mamá. Quién sabe, no creo, que tal que un día secuestran a uno de nosotros. Mejor nos quedamos acá”.

Otras formas de

extorsión y amenaza

Otras veces, cuando no se busca un trato de constante pago, fingen el secuestro de un hijo de alguien con buen nivel económico, y una vez recibido el monto del supuesto rescate no vuelven a comunicarse y el hijo aparece sano y salvo, ya que nunca fue secuestrado en realidad.

Éste último fue el caso de Adrián Durán, sobrino del dueño de una importante radiodifusora del estado de Chihuahua, quien un día recibió la llamada de un hombre con voz grave, que le pidió se hospedara en un cuarto de hotel por dos días, diciéndole que si no lo hacía matarían a sus padres.

Las instrucciones incluían que no podía contarle a nadie y debía mantener su celular apagado todo el tiempo o rompería el acuerdo. Así lo hizo, con la intención de proteger a su familia.

Después, los extorsionadores llamaron sus los padres y les hicieron creer que tenían a su hijo. Asustados, intentaron comunicarse con él, pero tenía el celular apagado, por lo que creyeron la historia y pagaron el rescate. Pasaron los dos días y Adrián llegó a su casa, tranquilo, pensando que había salvado a su familia.

Debido a esta situación en particular, cientos de familias han dejado el país, lo que tiene como consecuencia que, solamente en la franja fronteriza del norte, el 18.5 por ciento de las viviendas se encuentren abandonadas, pues sus habitantes han migrado, en la mayoría de los casos a Estados Unidos, según datos del INEGI.

Como Iván y Adrián, existen cientos, quizás miles de familias que atraviesan alguna situación similar, en ocasiones libradas con éxito, y en otras, resultando en tragedias como la muerte de uno de sus miembros o el cierre de sus negocios .