ALI AKBAR DAREINI,
Associated Press
TEHERAN, Irán (AP) — “Es improbable que los deseos de Washington se hagan realidad” en las negociaciones entre Irán y las potencias mundiales sobre su programa nuclear, dijo el miércoles el ministro de Relaciones Exteriores de la república islámica, en lo que parece ser el intento más reciente del gobierno para desviar las críticas de escépticos acérrimos según los cuales el presidente Hassan Ruhani otorgará demasiado a cambio de muy poco en las próximas negociaciones sobre un compromiso integral final.
Mohammad Javad Zarif indicó que Estados Unidos quería que Irán abandone gran parte de su programa nuclear, pero señaló que tales exigencias no se realizarán.
Funcionarios de Estados Unidos han dicho reiteradamente que buscarán “desmantelar” la mayor parte del programa nuclear de Irán.
Irán paró el 20 de enero su programa de enriquecimiento de uranio al 20% y comenzó a neutralizar sus existencias de ese grado –el cual está a unos pasos de ser material para armas– para cumplir compromisos bajo un acuerdo provisional alcanzado el Ginebra el 24 de noviembre. Estados Unidos y la Unión Europea levantaron algunas sanciones en respuesta a las medidas de la nación de Medio Oriente.
El acuerdo provisional de Ginebra durará seis meses mientras Irán y el grupo de seis naciones — los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania– negocian un acuerdo final. Esas negociaciones están previstas para comenzar el 18 de febrero en Viena.
Bajo el acuerdo de seis meses, Irán se comprometió a detener su programa de enriquecimiento de uranio al 20%, pero continuará el enriquecimiento hasta 5%. Además convertirá en óxido la mitad de sus existencias de uranio enriquecido al 20% y diluirá la otra mitad a 5%.
A cambio de ello, Estados Unidos y la UE anunciaron simultáneamente el levantamiento de sanciones sobre productos petroquímicos, seguros, oro y otros metales preciosos, industria automotriz, partes para aviones de pasajeros y servicios. Además planean liberar activos iraníes por 4.200 millones de dólares de ingresos petrolíferos bloqueados en el extranjero, en ocho plazos sobre un período de seis meses. El primer abono de 550 millones de dólares fue proporcionado a Irán el 1 de febrero, según funcionarios iraníes.
