Cindy Arriola
La Raza del Noroeste
“Esto no fue premeditado, no habían intenciones de dañar la propiedad…él confiaba en su amigo, pero a veces uno pone su confianza en gente que no debería,” dijo el abogado defensor Rubén Ayala en la corte la noche del miércoles 14 de octubre.
Ayala es un abogado de 16 años.
Ayala es miembro de un proyecto estudiantil llamado “Teen Court” o Corte Juvenil, que se lleva a cabo en el condado de Whatcom, que cubre ciudades como Bellingham, Blaine, Everson, Ferndale, Lynden y Sumas, Once de las preparatorias de estas áreas participan.
En la corte, los casos son reales y las penalidades se deben llevar a cabo por el acusado. Antes de poder participar, el demandado debe haber admitido su culpabilidad. La corte juvenil únicamente le dará sus consecuencias.
Cathy Beaty, coordinadora de la corte juvenil, dijo que los estudiantes de preparatoria están encargados del desarrollo de la corte. Beaty dijo que la base de este proyecto está en la justicia restaurativa, lo que significa que no es solamente de castigar al individuo sino restaurarlo a la sociedad.
“Primero queremos restaurar a la víctima. Si la ofensa fue un vidrio quebrado se le repone. Segundo queremos restaurar al demandado, por medio de clases, servicio comunitario, o participar en la corte juvenil como parte del jurado, esto le da una perspectiva diferente del sistema judicial,” dijo Beaty.
La corte juvenil es una colaboración entre el NW Youth Services y la Corte Superior del condado de Whatcom. La meta principal es darles a los jóvenes la oportunidad de ver las consecuencias que tienen los actos delictivos sobre la comunidad, y darles la oportunidad, a los jóvenes, de que determinen la respuesta de la comunidad a estos actos, por medio de consecuencias. Cada segundo miércoles del mes se lleva a cabo esta corte y se presentan cuatro casos en una noche.
Los jóvenes que forman el personal de la corte toman un rol, como el de ser juez, jurado, abogado defensor, fiscal, alguacil y secretario. Beaty dijo que los casos que llegan a esta corte se conocen como casos de desviación. Esto significa que son crímenes leves como posesión de narcóticos o alcohol, robo, acoso y violación de propiedad privada, entre otros.
“Hemos notado que el porcentaje de reincidencia, es mucho más bajo. La razón es que están siendo juzgados por sus contemporáneos y se toman más a pecho lo que ellos tienen que decirles a comparación de un juez que ellos piensan que no los va a entender,” dijo Beaty. “Al tener que explicarle su ofensa a sus compañeros y ver que ellos no aprueban lo que hicieron es más impactante.”
Según estadísticas de la corte juvenil del 2008-2009, el 90 por ciento de los participantes completaron sus castigos. El 95 por ciento de los participantes, de ese mismo año, no volvieron a cometer otra violación dentro de los seis meses después de haberse cerrado el caso.
Este tipo de corte juvenil le ahorra al condado entre $524 a $3,154 por caso.
Ayala empezó a participar en esta corte durante su primer año de preparatoria. Cont. Pág. 3
Después de haber pasado por todos los papeles logró ser juez.
El dijo que le gusta participar en la corte porque es una manera de trabajar para la comunidad.
“Me da justo poder ayudar a otro joven,” dijo Ayala, agregando que participar en este proyecto también le ayudará con su admisión a la Universidad.
“Quizá se fijen más en mi cuando vean que tengo experiencia en el sistema judicial.”
El joven que Ayala representaba esa noche era Thomas Newton, bajo el cargo de violación a propiedad privada. Newton dijo sentirse menos nervioso al saber que serian sus compañeros quienes le impondrían el castigo. El padre del joven acusado, Glenn Newton, dijo estar contento con este proyecto, el cual les enseña a los jóvenes el sistema jurídico de los Estados Unidos.
“Los jóvenes dan castigos justos…esta corte tiene un verdadero impacto sobre los jóvenes,” dijo Glenn.
Ernesto Apreza participó en la corte juvenil, ahora es estudiante de tercer año en la Universidad George Washington en Washington D.C. Apreza dijo que este proyecto es muy efectivo porque los jóvenes acusados sienten una conexión con los miembros de la corte por ser de la misma edad.
“En una corte los jóvenes se sienten como que no son comprendidos, por la diferencia de edad, pero en esta corte las personas que los juzgan han estado sobre este planeta el mismo tiempo que ellos. Los dos miran el mundo de la misma manera, y se empiezan a comparar…si los otros jóvenes pueden portarse bien entonces ellos también,” dijo Apreza.
El beneficio de la corte juvenil no es solo ayudar a otros, porque para Apreza participar en este proyecto lo guió a encontrar una carrera.
“Participar en la corte juvenil hizo que me diera cuenta que quería ser parte del sistema jurídico de alguna manera, “dijo Apreza.
