POR HERGIT LLENAS
Los estudios demuestran que los niños negros y latinos continúan quedándose atrás en comparación con los estudiantes de raza blanca y asiática. Este atraso es conocido como la brecha académica, que no se ha cerrado en décadas. En consecuencia, nuestros niños hispanos no pueden competir en igualdad de condiciones en el mercado laboral ni en la realización del sueño americano. Para palear esta crisis y empujados por el estado de emergencia que los huracanes dejaron a su paso, la Secretaría de Educación de Puerto Rico está queriendo añadir al menú de opciones escolares las escuelas alianzas (o charter, como se les conoce en inglés). Ahora mismo, la señora secretaria Julia Keleher cuenta con el apoyo del Gobernador de la isla y de padres boricuas que vinieron desde el continente a compartir sus experiencias como usuarios de este modelo educativo. Entre los testimonios compartidos, el Reverendo Michael Carrión tocó las fibras de todos los corazones al narrar su odisea cuando estaba trabajando para crear una escuela para los niños y jóvenes del South Bronx, un vecindario plagado por las gangas, la pobreza y la violencia. Después de fracasar dos veces en el intento de lograr la autorización para abrir el plantel, el dinámico líder puertorriqueño consiguió que le otorgaran el permiso. Hoy día, su escuela charter es un modelo a seguir a la hora de mostrar un ejemplo de cómo se lograr cambiar la trayectoria de una población que vive en condiciones de alto riesgo. Asimismo, una comitiva de padres, maestros y directores vinieron desde Filadelfia en representación de una escuela charter bilingüe llamada Antonia Pantoja. Las experiencias de este grupo iluminaron en San Juan a una audiencia poco acostumbrada a escuchar otras maneras de implementación, soporte académico e innovación que sí tienen cabida dentro de una charter, gracias a la amplia latitud que este tipo de escuela ofrece para la individualización de la enseñanza. Muchas familias puertorriqueñas aspiran a enviar a sus hijos a escuelas privadas o a otras escuelas distintas a las que le fueron asignadas en función del lugar donde viven, pero no tienen el dinero para pagar por una educación privada y -bajo las leyes operantes- carecen de acceso a una charter.
