La reforma migratoria es la unica solución

Maria Elena Salinas

Columnista

En los últimos años el congreso ha tenido muchas oportunidades de reparar nuestro resquebrajado sistema de inmigración, pero cuando están cerca de alcanzar cualquier tipo de acuerdo, la política y el extremismo se han interpuesto.

Este año demócratas y republicanos están aun mas dividos. La ley SB 1070 ha agitado las pasiones. Es una ley mal concebida que no hace nada para resolver el problema que sus partidarios reclaman: La violencia en la frontera. Utiliza a inmigrantes indocumentados que vienen a esta nación en busca de una vida mejor como conejillos de indias criminalizando su presencia en el país pero no persigue a los narcotraficantes y a contrabandistas de seres humanos en la frontera.

No importa cuántas enmiendas han sido añadidas a la ley que supuestamente prohíben utilizar el perfil racial, de todas maneras sucederá, como de hecho ha venido sucedido durante años. El alguacil del condado Maricopa Joe Arpaio ha estado deteniendo a personas de quienes él sospecha están “ilegalmente” en el país, tomando cuenta únicamente su apariencia física.

Hay literalmente cientos de demandas contra él por violación de derechos civiles, muchas de ellas presentadas por residentes hispanos legales o ciudadanos estadounidenses de origen hispano que han sido detenidos y cuestionados acerca de su estatus legal. Arpaio promete cínicamente seguir haciéndolo a pesar de los retos a la nueva ley de Arizona. Esa no es la manera de resolver un problema de inmigración que tiene muchas facetas. La única manera es una amplia reforma migratoria que incluya seguridad en la frontera, verificación de empleo, inmigración legal controlada y lo más importante, que diga que hacer con millones de inmigrantes indocumentados que están en el país, que casi todos concuerdan, no pueden ser deportados.

Los partidarios de la ley migratoria de Arizona son en su mayoría conservadores republicanos, que culpan al gobierno federal de inactividad en cuestiones migratorias. Sin embargo, no existe un solo republicano dispuesto a patrocinar una ley de reforma de migratoria. Los demócratas en el congreso no están dispuestos a aprobarla bajo su total responsabilidad como hicieron con la reforma al sistema de salud. La culpa es del congreso, no de la administración Obama.

El senador de Arizona John McCain quien patrocinó el último proyecto de ley de reforma migratoria debatido en el congreso ha criticado la demanda del Departamento de Justicia que trata de bloquear la ley de Arizona para que no entre en vigor el 29 de julio. Pero McCain no ha hecho nada para introducir un nuevo proyecto de ley que resuelva sus propias preocupaciones. Es una posición muy hipócrita de alguien en el gobierno federal con el poder no sólo de ayudar a crear una legislación y de obtener el apoyo de su partido, sino de cambiar el tono del debate. El y otros legisladores se echan la culpa aun siendo parte del problema.

Desafortunadamente todo es politiquería. Las encuestas muestran a la mayoría de norteamericanos apoyando la ley antiinmigrante de Arizona y en un año de elecciones, las encuestas importan.

Pero casi todas las encuestas también muestran que la mayor parte de los votantes apoyarían una ley de reforma migratoria, incluso si incluyera una vía para la legalización de inmigrantes indocumentados. Parece que esos sondeos son ignorados.

La ley de Arizona y otras que han sido propuestas en varios estados no resolverán el problema de inmigración. Lo único que logran es dividir aun mas al país y echarle más leña al fuego. Paremos la locura ahora. Congreso: Hagan su trabajo.