Maria Elena Salinas
Cuando el reverendo Martin Luther King Jr. quiso enviar un mensaje de que la discriminación no sería tolerada más en nuestro país, llenó la Explanada Nacional en la capital de la nación con miles de personas que apoyaban su causa. Su mensaje fue claro y contundente.
47 años después, líderes latinos tratan de enviar un mensaje similar al reunir a miles de hispanos en la Explanada Nacional el domingo 21 de marzo, exigiendo acción en la reforma migratoria.
Así como el reverendo King, ellos también tienen un sueño. La pregunta es si alguien los está escuchando, y si podrán con su marcha lograr el tipo de cambio que logro el movimiento de derechos civiles del doctor King.
El Presidente Barack Obama ha estado bajo presión de la comunidad latina que lo ha criticado por no cumplir su promesa de campaña de sacar adelante una reforma migratoria durante su primer año de gobierno. El congresista Luis Gutiérrez, quien presento recientemente su propia propuesta de reforma se lamenta que el Presidente Obama no sea el mismo candidato Obama. “Se trata de cumplir las promesas,” dice.
Aunque se entiende que el presidente tuvo que pasar el primer año de su mandato atendiendo otros problemas graves que enfrenta nuestro país, no podemos desestimar las implicaciones también graves de nuestro resquebrajado sistema migratorio. Millones de personas continúan en un limbo legal, las redadas de inmigración siguen separando a las familias, la inmigración legal continua virtualmente estancada y nuestra seguridad fronteriza sigue siendo vulnerable.
El presidente trató de limar asperezas a comienzos de este mes sosteniendo una serie de reuniones con líderes latinos, con los dos senadores asignados para crear una propuesta de ley migratoria bipartidista y con miembros del Comité Hispano del Congreso.
El senador Demócrata de Nueva York Charles Schumer y el senador Republicano Lindsey Graham de Carolina del Sur han estado tratando de presentar una propuesta bipartidista conjunta, pero Schumer ni siquiera ha encontrado un segundo Republicano que lo apoye.
Por su parte Graham busca ayuda de alto nivel. “El presidente debe darle mas impulso. Una línea en el discurso sobre el estado de la nación no es suficiente,” dijo el senador recientemente. “Pienso que los Demócratas moderados tienen que venir a bordo antes que consigamos Republicanos y los Republicanos tienen que venir a bordo antes que consigamos Demócratas.”
¿Cómo pretende el presidente conseguir apoyo bipartidista para la reforma migratoria si no ha podido conseguirlo para la reforma al sistema de salud, a pesar de haber invertido en ella gran parte de su capital político?
Aplaudo que el presidente Obama haya reiterado su compromiso “firme” con la reforma migratoria. Y no dudo de su sinceridad. Cuatro días antes de la marcha en Washington, Obama envíó un comunicado expresando su apoyo al borrador preparado por los senadores Schumer y Graham que incluye, entre otros elementos, un camino a la legalización de indocumentados si estos aceptan que rompieron la ley.
Pero no son solamente a los líderes latinos, a los senadores que apoyan la reforma y a los legisladores hispanos a quienes necesita convencer.
¿Pero que sucedió después de sus reuniones con los líderes latinos en la Casa Blanca? El presidente volvió a la plaza pública a vender su plan de reforma al sistema de salud postergando su viaje a Asia. Incluso agregó otros temas a su agenda: la reforma financiera y nuevos cambios a la ley de educación conocida como “No dejar ningún niño atrás.” Parece que lo que se quedará atrás es más bien la reforma migratoria.
