La reforma migratoria

LUIS ALONSO LUGO

The Associated Press

El comité judicial del Senado puso en evidencia las discrepancias fundamentales entre ambos partidos y el impacto de las deportaciones en sectores de la sociedad estadounidense, durante su primera audiencia sobre la reforma migratoria.

Tan pronto la secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano inició el miércoles su comparecencia, una decena de personas la interrumpió portando pancartas, gritando en inglés “No más deportaciones” y llamándola “mentirosa”.

Las interrupciones, al menos tres durante el transcurso de la audiencia a la que acudieron numerosos espectadores, subrayaron cuánta importancia reviste la reforma migratoria, especialmente para las familias afectadas por un promedio sin precedentes de 400.000 deportaciones anuales durante la presidencia de Barack Obama.

Napolitano afirmó que la seguridad fronteriza “es mayor que nunca antes, pero tenemos que mejorarla y eso será parte de un proyecto de ley… la insistencia en que una reforma de nuestras leyes migratorias debe esperar a que la frontera esté segura no reconoce que la reforma migratoria promueve la seguridad fronteriza”, sostuvo en su declaración escrita.

El comité también tuvo a un invitado inusual: el ex periodista Filipino José Antonio Vargas, fundador de la organización Define American, que promueve la reforma migratoria.

“Acudo ante ustedes como uno de los 11 millones de inmigrantes indocumentados de nuestro país, muchos de nosotros estadounidenses de corazón, pero sin los documentos para demostrarlo”, indicó.

“La inclusión debe estar en el corazón de una reforma, porque la diversidad está en el corazón de este país” dijo Vargas, haciendo alusión a que por tres meses no reúne los requisitos necesarios para beneficiarse del programa implementado en junio pasado por el gobierno federal para suspender las deportaciones de algunos inmigrantes sin papeles menores de 30 años.

“¿Qué quieren hacer con nosotros?”, se preguntó en voz alta al concluir su testimonio.

El presidente Barack Obama exhortó el martes al Congreso a enviarle en los próximos meses un proyecto de ley de reforma migratoria. Opinó que esta iniciativa debería brindar a los inmigrantes sin documentos la opción a la naturalización y reducir el tiempo que actualmente tardan muchos trámites migratorios.

El presidente del comité judicial del Senado, el demócrata Patrick Leahy, dijo estar “preocupado por cualquier propuesta que incluya falsas promesas y en las que la (opción de los inmigrantes sin papeles para) naturalización está siempre al otro lado de la montaña”.

Leahy se refería a la propuesta presentada el mes pasado por ocho senadores (cuatro republicanos y cuatro demócratas) para una reforma migratoria integral. Los ocho senadores esperan tener listo un proyecto de ley el 1 de marzo y la Casa Blanca ha dicho que si el Congreso no ha mostrado progreso sustancial en marzo, Obama presentará su propio proyecto de ley.

La propuesta de los senadores coincide mayormente con la presentada por Obama, pero la principal discrepancia entre ambos proyectos es que los senadores buscan condicionar la opción a la naturalización a mejorar la seguridad en la frontera y la supervisión para que los portadores de visas no excedan su estadía en territorio estadounidense.

“Hay algunos aún atrapados en el pasado que repiten las exigencias de seguridad primero” antes de considerar una reforma migratoria integral, agregó Leahy. “Mi temor es que lo que realmente quieren decir es ‘seguridad solamente’. A ellos les digo que han retrasado la reforma migratoria por demasiado tiempo”.

El senador republicano Jeff Sessions respondió casi inmediatamente a Leahy, al decirle que “usted teme que la seguridad primero signifique seguridad solamente. Pero a los estadounidenses les preocupa que lo que usted quiere decir es solamente amnistía”, refiriéndose a una reforma migratoria integral que conceda a los inmigrantes

Las diferencias entre ambos partidos sobre cuáles requisitos exigirle a los inmigrantes sin documentos para optar a la naturalización se perfila como uno de los escollos principales en la negociación. “Respeto a las personas que están trabajando y piensan que pueden tener un proyecto de ley, pero suena mucho a lo que pasó anteriormente”, agregó Sessions refiriéndose a intentos fallidos del Congreso para reformar las leyes migratorias, el más reciente en 2007,

El demócrata Charles Schumer, uno de los ocho senadores involucrados en la propuesta, dijo que “estamos encaminados, tenemos un cronograma previsto. A menos que tengamos un acuerdo bipartidista, no tendremos un proyecto de ley”.

El republicano Lindsey Graham coincidió con Schumer en expresar optimismo, al decir que hay una “oportunidad histórica” para la alcanzar la reforma.

El grupo de ocho senadores trabaja de manera independiente al comité judicial, pero cualquier proyecto de ley que produzcan debe ser sometido a votación en el comité.