La Universidad: Una Parada en un viaje

Esther Cepeda

Columnista

Peter Thiel no es el enemigo de todos aquellos padres que alguna vez sintieron escalofríos en su espina dorsal, cuando escucharon a su hijo decir, abruptamente, que iban a saltearse la universidad.

Thiel, que fue un inversor inicial en una pequeña empresa tecnológica llamada Facebook, figuró recientemente en titulares nacionales cuando anunció que está pagando 100.000 dólares a 24 adolescentes para que abandonen o retrasen la universidad e inicien empresas en áreas tan diversas como la biotecnología, las finanzas, la energía y la educación.

Thiel cree que la educación universitaria no es tan rigurosa intelectualmente como lo era en una época, que cuesta demasiado y que los onerosos préstamos para estudiantes impiden que los recién graduados asuman los riesgos empresariales necesarios para activar nuestra economía.

Y nadie puede negar que el coste de la matrícula universitaria se ha disparado, junto con la suposición implícita de que uno prácticamente no encontrará trabajo si no cuenta con un diploma universitario.

Según el College Board, el coste actual de un diploma de cuatro años está entre los 20.000 y 40.000 dólares por matrícula, tarifas, vivienda y alimentos, dependiendo de si se trata de una universidad pública o privada.

FinAid.org dice que la deuda promedio con que acaban los graduados por el préstamo estudiantil para un diploma de cuatro años en una universidad pública, era de unos 27.000 dólares en 2008.

Thiel no es el único que piensa que los primeros cuatro años de universidad son el “no va más” de la vida profesional de una persona. Incluso antes de obtener una de las becas para investigaciones de Thiel, Dale Stephens y su “UnCollege movement” (Movimiento DesUniversitario) comenzaron a tener seguidores entre los adolescentes, con su mensaje de que la diferenciación es la clave del éxito.

Lanzado en enero, UnCollege promueve el aprendizaje de nivel universitario auto-dirigido y realizado en casa, para estudiantes con necesidades e intereses singulares. La portada de www.uncollege.org ofrece una seductora propuesta: “Considerando que el 70,1 por ciento de los graduados de la secundaria van a la universidad, un título universitario ya no garantiza el éxito. … Uno puede crear su propia educación aprovechando los recursos del mundo que lo rodea”.

Esta idea puede tener sentido para estudiantes maduros, totalmente auto-motivados, que verdaderamente están planeando en convertirse en empresarios completamente independientes. Pero para estudiantes promedio, el camino tradicional probablemente siga siendo la mejor opción.

En marzo, Metlife dio a conocer los resultados de su encuesta anual de profesores, que, por primera vez, incluyó una muestra representativa de ejecutivos de empresas Fortune 1000.

El 77 por ciento de los líderes de empresas cree que habrá pocas oportunidades de carreras, o quizás ninguna, para estudiantes que no completen algún tipo de educación formal después de la escuela secundaria.

“Desde el punto de vista de la empresa, los que tienen éxito en los negocios sin un diploma terciario serán la excepción, pero no la regla”, expresó Dan Ryan, director de la empresa Ryan Search and Consulting.

“Para los estudiantes que están considerando ir a la universidad, el factor básico que deben comprender es que la universidad no es un destino, es una parada en el viaje”.

Cuando se trata de estudiantes sumamente inteligentes y auto-motivados, quienes pueden, con un poco de dinero inicial, convertirse en el próximo Mark Zuckerberg, la idea de Thiel sobre saltearse la universidad es correcta.

Pero para todo el resto, la filosofía UnCollege esencial es, en realidad, aún más importante: Conócete a ti mismo antes de comenzar una educación superior.