(AP) — Los curdos de Irak mantenían firme su reclamo de la presidencia y la otrora mayoría sunita dominante intentaba acotar las facultades al primer ministro chiíta Nouri al-Maliki, conforme se acerca el vencimiento del plazo para elegir la nueva dirección política del país.
Los principales dirigentes políticos de Irak continuaban su ronda de conversaciones directas para superar el estancamiento politico que ha durado ocho meses desde los comicios del 7 de marzo.
Sin embargo, el entorno político dificulta la concreción de un acuerdo con vistas a la sesión legislativa del jueves.
Los problemas que se interponen para un acuerdo incluyen la distribución de los cargos gubernamentales importantes, el papel que desempeñaría la coalición Iraqiya —que tiene respaldo sunita y que encabeza un político chiíta prominente— y la profunda desconfianza entre las diversas facciones políticas.
Irak no ha logrado la conformación de un nuevo gobierno tras los comicios de marzo.
La falta de un resultado electoral contundente suscitó una pugna enconada entre al-Maliki y la coalición Iraqiya a la que encabeza el ex primer ministro Ayad Allawi. Al-Maliki se ha aliado con el clérigo antiestadounidense Muqtada al-Sadr en una coalición que tiene respaldo iraní.
Los sunitas consideran la coalición de Allawi su única esperanza para tener poder político.
En una conferencia de prensa el martes, el dirigente de Iraquiya de alto rango Salé al-Mutlaq dijo que el punto de quién será el próximo primer ministro no ha sido resuelto y se le examinará en los próximos días.
