JOHN FLESHER
ATWOOD, Michigan, EE.UU. (AP) — Para el agricultor Pat McGuire, la imagen más emblemática de la actual controversia política sobre la inmigración ilegal no es la de refugiados desesperados tratando de trepar un muro o cruzar un río, sino las cerezas y manzanas que se están pudriendo en los campos porque no hay quien las recoja.
En esa zona del norte de Michigan, los cultivos están saturados de frutas y verduras sin picar, las cabañas de campesinos permanecen vacías, sin los acostumbrados inmigrantes latinoamericanos que se alojan allí. McGuire ni se ha enterado si habrá suficiente gente para encargarse de la cosecha a mediados de julio.
“Se nos está agotando el tiempo”, opinó mientras inspeccionaba las matas preñadas de frutas en sus campos cerca del Lago Michigan.
Desde los leñadores que producen árboles de Navidad en los Apalaches hasta las empresas lácteas de Wisconsin y los cultivadores de frutas y verduras en California, representantes del sector agrícola están presionando al Congreso para que apruebe una reforma migratoria más flexible, que permita la entrada de inmigrantes como mano de obra campesina.
La propuesta que recientemente fue aprobada por el Senado, que tiene mayoría demócrata, tenía cláusulas que el sector agrícola consideró positivas. Se estima que la Cámara de Representantes discutirá el tema en breve. Pero debido al declive de la influencia política que antes tenía ese sector, y ante la reducción de su fuerza laboral no se sabe cómo reaccionará ese sector. Las quejas de los campesinos de que no tienen suficiente mano de obra están siendo sepultadas bajo el torrente del debate ideológico y político sobre si se debe permitir la entrada no autorizada de extranjeros al país.
McGuire, de 42 años, quien se define como republicano conservador, estaba en la delegación de la American Farm Bureau Federation (Federación de Campesinos de Estados Unidos) que fueron a presentar sus argumentos ante el Congreso la semana pasada. La delegación estuvo en las oficinas de ocho legisladores y en el pleno del Senado, presionando a legisladores o a sus asistentes.
La situación presenta un desafío para los republicanos en la Cámara de Representantes, destacó Tom Nassif, presidente de Western Growers, una asociación de agricultores de California y Arizona. Nassif, republicano y quien trabajó en el gobierno de Reagan, opinó que algunos en su partido están tan concentrados en el tema de la inmigración que están dispuestos a trancar cualquier acuerdo sobre una ley migratoria.
La propuesta de ley permitiría a obreros experimentados tener “tarjetas verdes” con la que podrían quedarse todo el año. Los que hayan entrado a Estados Unidos ilegalmente tendrían que pagar una multa, pagar sus impuestos retrasados y someterse a pruebas sobre sus antecedentes policiales. Otro programa permitiría a los campesinos contratar “trabajadores temporales” que recibirían visas de tres años.
