¡Listos Para Una Emergencia!

Sophia Vackimes, Oficina de

Gestión de Emergencia, Ciudad

de Bellevue

Todos los días cuando voy a trabajar, salgo cargadísima de cosas. A veces no entiendo como es posible cargar tantísimo. Sin embargo, al final del día regreso a casa con las mismas bolsas con las que salí, las cuales ahora están, milagrosamente, ligeras. Es casi cómico pensar en todo lo que logro comer durante el desayuno, la comida, y luego una que otra botana que afortunadamente recomienda mi dietista lleve yo en la bolsa. Como viajo más de una hora en autobús en cada dirección hacia mi casa o hacia el trabajo, estoy fuera de casa aproximadamente diez o casi once horas a la semana. El refrigerador que afortunadamente nos proporcionan en mi trabajo, para mantener mi comida a baja temperatura, casi lo lleno de manera diaria con mi comida. Exagero, claro, pero es cierto que cargo con muchas cosas para comer.

Para siempre tener uno algo a la mano que comer en caso de emergencia, la estrategia es algo diferente, pero tiene muchas semejanzas. Lo principal es que lo que almacenamos sea capaz de nutrirnos adecuadamente. Cuando pensamos en tener algo en casa que nos dure suficientemente durante alguna dificultad, el asunto es algo mucho más complicado, pero no en demasía. Requiere de más organización y claro que requiere de espacio, pero no es algo imposible. Yo tengo guardados de comida en varios lugares, los cuales, en caso de necesidad me podrían sacar de un apuro serio.

Últimamente he estado almacenando comida, comenzando con botanas, en la cajuela de mi automóvil. Cuando salgo tarde de trabajar y tengo que viajar más de una hora, siempre tengo algo a la mano para comer. Estas botanas no son papas fritas cualquiera, sino botanas que son nutritivas, bajas en azúcar y con nueces, chocolate y otros ingredientes sanos. Muchas de mis amistades, generalmente las mujeres con niños saben que es importantísimo traer algo a mano para darle a los pequeños en caso de que les dé hambre y no podamos llegar a casa inmediatamente. Mi cajuela ahora tiene un abrelatas, latas de comidas varias, galletas saladas, botellas con agua, etc., y tengo planeado ir poniendo otras cosas que poco a poco me puedan sacar de un aprieto serio, si es que, por ejemplo, me quedara en la carretera sin poder llegar a casa por algunas horas.

Me sucedió una vez, no aquí en Washington, pero en Arizona, que el tráfico se paralizara alrededor de cuatro horas en medio del verano, y no hubiera nada a mi alrededor ni de nadie más donde conseguir ni agua ni comida. Era tal el evento que, parados todos los coches pude, sacar mi agua, comida, inclusive hielo. La situación hubiera sido muy diferente para mí si no hubiera llevado la cajuela vacía.