Lluvias dejan luto y sufrimiento en El Salvador

VERAPAZ, El Salvador (AP) — Centenares de policías, soldados y residentes intentaban remover escombros luego que un alud sepultó el domingo partes de esta población tras las fuertes lluvias que han dejado al menos 124 muertos y 60 desaparecidos en El Salvador.

“Fue como a las 2 de la mañana cuando se arreció la lluvia y la tierra empezó a temblar. Alerté a mi esposa, agarró a mi hijo y de pronto escuchamos un ruido. Reaccioné después en medio de las paredes de mi casa”, relató a la AP Matías Mendoza, un poblador de la localidad. “Minutos después encontré a mi esposa y mi hijo en medio de escombros y gracias a Dios estamos vivos”.

La Comisión Nacional de Protección Civil elevó el domingo a 124 la cifra de personas muertas por las lluvias, que también dejaron más 60 desaparecidos y otros 7.000 evacuados. Previamente habían sido reportados 91 fallecimientos.

Mendoza, de 26 años, junto a su esposa Claudia y su hijo Franklin, de un año, sobrevivieron al alud de tierra y lodo que se desprendió desde el cercano volcán de Chichontepec y que atravesó la población de Verapaz, a unos 75 kilómetros al este de la capital en la región central del país, donde residen unas 3.000 personas.

En San Salvador, el presidente Mauricio Funes declaró el estado de emergencia nacional para movilizar todos los recursos del Estado y poder atender mejor a las víctimas.

“Ya he habilitado una partida especial del presupuesto para atender lo más inmediato de la emergencia”, afirmó el mandatario en las estaciones de radio y televisión, enlazadas en cadena nacional. “Las imágenes que hemos visto durante este día son de un país devastado. La magnitud de los daños son incalculables por el momento”.

Agregó que en los próximos días realizarán una evaluación del desastre en coordinación con las Naciones Unidas y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con el fin de evaluar los daños.

“Hoy es un día muy triste para el país”, se lamentó el mandatario, al tiempo que llamó a la solidaridad a todos salvadoreños y prometió que “esta vez su gobierno no los va a dejar solos, estoy junto a ustedes”.

El ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, agradeció las respuestas inmediatas de ayuda que ha recibido de países amigos, las que se harán efectivas en las próximas horas.

“Los salvadoreños no estamos solos”, afirmó.

Carlos López, portavoz de la Cruz Roja, dijo a la AP que al deslizamiento se unió el desbordamiento del río Acahuapa. Informes oficiales indican que unas 10 personas murieron en la zona y otras 60 están desaparecidas.

“Fue algo horrible. Las piedras pasaron en medio de las casas y hasta levantaron el pavimento de las calles, dejando grandes hoyos por todos lados. Escuché gritos” en varias partes, agregó Manuel Meléndez, un poblador de 61 años que sobrevivió al desastre junto a su familia.

Mendoza y Meléndez vivían a pocos metros de distancia y sus viviendas fueron destrozadas. En medio de una pertinaz llovizna ambos ayudaban a remover escombros de una casa vecina, cubierta de lodo y piedra, donde según los pobladores habían escuchado gritos desde el interior. Socorristas de los Comandos de Salvamento les ayudaban.

Mendoza tenía una pequeña cortadura en el pómulo derecho y recibió varias puntadas de socorristas que acudieron a la población. En algunas calles era imposible el paso debido a que había postes del tendido eléctrico derribados, enormes piedras, casas partidas por la mitad y repletas de lodo, y pedazos de camiones de carga enterrados.

En otras calles aledañas se registraba la misma escena de remover escombros con palas, y hasta con las manos, debido a que era imposible utilizar maquinaria pesada porque muchas calles estaban obstruidas. Centenares de soldados, policías, bomberos y pobladores escababan en busca de sobrevivientes.

Decenas de familiares que no sufrieron el percance salían de la población a bordo de camiones, y algunos incluso cargando sus pertenencias en hombros. El servicio eléctrico y el agua potable quedaron interrumpidos.

“Es lo poco que me quedó, pero más vale la vida”, señaló Dany Avalos, de 18 años, un habitante completamente cubierto de lodo que estaba junto a una maleta con ropa y platos de cocina.

El alud que interrumpió el servicio de agua y electricidad en Verapaz, en el departamento central de San Vicente, destruyó además la unidad de salud, cuya ambulancia estaba en parte cubierta de lodo. El Instituto Nacional San José quedó destruido al caerle encima varias rocas de gran tamaño.

En una rueda de prensa, el ministro de Gobernación Humberto Centeno dijo que “ha sido imposible” tener acceso a muchos municipios afectados. San Salvador (la capital) y San Vicente, en la región central, son los departamentos más golpeados por el desastre.

Posteriormente, Centeno, que también preside Protección Civil, dijo que al decretar Funes la emergencia nacional, “esto cambia el panorama; todos los funcionarios del gobierno vamos a estar involucrados en las tareas de emergencia”.

El viceministro de Gobernación, Ernesto Zelayandía, dijo a la AP que la mayoría de las víctimas murieron “soterrados y arrastrados por desbordamientos de ríos”. Tan sólo en San Salvador y sus alrededores se registraron 61 víctimas y otras 23 en San Vicente, mientras que el resto perdió la vida en otras zonas del país, apuntó.

Un sistema de baja presión que atraviesa el territorio salvadoreño es el que ha producido las lluvias, expresó Centeno.

Dave Roberts, especialista del Centro de Huracanes de Miami, explicó que el sistema de baja presión que afecta a El Salvador está situado justo en el litoral del Pacífico, bastante alejado del ojo del huracán Ida que se desplaza en el noroeste del Caribe, por lo que consideró que se trata de dos sistemas separados.

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