Los dejaron libres para matar

MEXICO (AP) — Los guardias y algunos funcionarios en una cárcel del norte de México presuntamente dejaron salir a los internos, les dieron armas y les permitieron usar vehículos oficiales para efectuar asesinatos, indicaron fiscales.

Entre esos homicidios vinculados con drogas esta la masacre de 17 personas la semana pasada.

Tras efectuar los asesinatos los internos regresaban a su celdas, informó la Procuraduría General de la República en una revelación impactante incluso para un país dolido por años de violencia y corrupción relacionadas con el narcotráfico.

“De acuerdo a denuncias y testimonios, los reclusos —con la autorización de la directora del dicho centro— se les permitía la salida del Mayus (Centro de Readaptación Social) por las noches, a cumplir venganzas por encargo utilizando vehículos oficiales para su traslado y ocupando las armas de los custodios (guardias) para las ejecuciones”, afirmó el portavoz Ricardo Nájera en una conferencia de prensa.

La directora de la prisión en Gómez Palacio, ciudad del estado de Durango, y otros tres funcionarios fueron puestos bajo arresto domiciliario en lo que se efectúan más investigaciones. Aún no se presentan cargos.

Los fiscales dijeron que el grupo de sicarios que operaba desde la prisión es sospechoso de haber efectuado tres masacres, incluyendo el ataque del 18 de julio a una fiesta en la ciudad de Torreón, ubicada cerca de Gómez Palacio. En ese incidente, los pistoleros dispararon indiscriminadamente contra un grupo integrado principalmente por jóvenes en un salón alquilado, matando a 17 personas, incluyendo mujeres.

La policía halló más de 120 casquillos de bala en el lugar, y Nájera dijo que las pruebas que se les efectuaron mostraron que eran similares a los de los casquillos de cuatro fusiles de asalto asignados a los guardias de la prisión.

Pruebas similares de balística vincularon las armas con asesinatos cometidos anteriormente en dos bares de Torreón, la capital del estado norteño de Coahuila, señaló. Al menos 16 personas fueron asesinadas en esos ataques el 1 de febrero y el 15 de mayo, reportaron medios locales.

Nájera culpó de los homicidios a las disputas entre cárteles rivales del narcotráfico.

“Desafortunadamente, los delincuentes también asesinaron cobardemente a civiles inocentes, para luego regresar a sus celdas”, agregó.

Coahuila y el vecino Durango están entre varios estados del norte que han sido testigos de un aumento en la violencia vinculada con las drogas, que las autoridades atribuyen a una lucha entre el cartel del Golfo y sus antiguos sicarios, conocidos como los Zetas.

Desde hace tiempo México ha tenido problemas de efectividad a la hora de investigar delitos, capturar a delincuentes y declarar culpables a las personas.