Los estados des-unidos de norteamérica

Maria Elena Salinas- Columnista

El debate sobre el tema migratorio está nuevamente sobre el tapete. Y las noticias no son buenas. Los activistas pro inmigrantes le han estado rogando literalmente al gobierno federal aprobar una ley que repare nuestro resquebrajado sistema migratorio. Pero Arizona tomo la iniciativa y el resultado no es el que esperaban.

¿Por qué la llamo antiinmigrante y antihispana? Es simple. Aunque este país tenga el derecho y el deber de controlar sus fronteras, la esencia de esta ley es detener y deportar a cualquier persona que esté en este país sin documentos y para lograr esa meta comenzaran a detener a cualquiera que físicamente cumpla con el estereotipo de un indocumentado. El hecho de que la ley prohíba aplicar el perfil racial es ridículo. ¿Habrá alguien que crea que los agentes encargados de hacer cumplir las leyes en Arizona van a detener realmente a un alemán rubio, de ojos azules que sospechen que se encuentra ilegalmente en el país?

Los efectos de la ley SB 1070 están caldeando los ánimos a lo largo y ancho del país. Protestas masivas en varias ciudades, amenazas de demandas legales, amenazas de boicot contra Arizona por parte de organizaciones de los derechos civiles así como gobiernos locales y estatales y convencionistas que están cancelando sus planes de viaje. Sin duda la multimillonaria industria del turismo sentirá el golpe en Arizona.

Con este tipo de reacciones, apostaría a que la ley, tal y como esta, no será implementada. Sin embargo el daño ya está hecho. Hay que ser francos, el problema real no es eliminar a los jornaleros, jardineros, niñeras o campesino. Ellos no representan una amenaza. El argumento de los peligros del narcotráfico y el tráfico humano en la frontera es tan sólo un disfraz ya que ley no hace nada para resolver ese problema específico. El asunto es netamente POLÍTICO. Los Republicanos tan sólo están preparando el terreno para las próximas elecciones de mitad de período.

Inmigración es quizás el tema más polarizante de estos tiempos. Los conservadores, en su intento de mantener sus puestos o de recobrar la mayoría en el congreso, intentan complacer a su base conservadora. Entre ellos el Senador John McCain quien copatrocinó un proyecto de ley de reforma migratoria en el 2007 que habría abierto el camino de la legalización para los inmigrantes indocumentados. Pero como ahora está en medio de una reñida batalla de reelección ha decidido apoyar la ley de Arizona.

Los conservadores apuntan el dedo acusar hacia el gobierno federal por no solucionar el problema migratorio. Aunque el Presidente Barack Obama ha expresado su apoyo para la reforma migratoria también ha reconocido que “no existe apetito para abordar el tema de la reforma este año.” El Congreso controlado por los Demócratas, ha intentado introducir un proyecto de ley de reforma que abarca las inquietudes de ambos lados, pero aseguran que no puede pasar sin ayuda Republicana y el único senador Republicano que apoyaba la idea, Lindsey Graham de Carolina del Sur, se retracto.

En el centro de todo esto está el codiciado voto hispano. Los Republicanos arriesgan perderlo al ser percibidos como antiinmigrantes, pero se están asegurando de que los Demócratas tampoco lo obtengan. Si el Presidente Obama y los legisladores Demócratas no ponen todo su empeño en aprobar la reforma este año, serán condenados al ostracismo por los votantes latinos por no cumplir su promesa. Es una astuta maniobra política que bien pudiera salirle bien a los Republicanos. El resultado podría ser que los electores hispanos simplemente se abstengan de votar el noviembre.

Definitivamente las noticias no son buenas. Nuestro sistema migratorio seguirá resquebrajado. El voto hispano estará siendo socavado. Y la división racial solo se intensificará.