Dra. Alejandra Rodríguez
Molina Healthcare
Nuevamente comienza un año escolar en el estado de Washington. Los padres se preocupan de que sus hijos tengan todos los utensilios escolares para iniciar ese primer día de clases sin problemas.
Sin embargo, da la impresión que si no fuera porque las escuelas piden un examen físico y vacunas al día, muchos no llevarían a sus hijos al médico antes de iniciar el período académico.
Un examen físico anual es importante para descartar enfermedades y para recibir las vacunas correspondiente. Desde el nacimiento, los niños reciben vacunas contra enfermedades tales como: hepatitis B, difteria, polio, tétano, tos ferina, rotavirus, neumonía neumocócica, meningitis por haemophilus influenzae tipo B, paperas, sarampión, rubéola, varicela, y hepatitis A, e influenza. Son una base fundamental para protegernos de enfermedades que antiguamente causaban una alta mortalidad.
En los últimos 50 años, gracias a estas vacunas, practicamente se han eliminado enfermedades tales como sarampión, polio y difteria.
Durante la adolescencia se reciben vacunas fundamentales que protegen contra la tos ferina (tos convulsiva), la meningitis menigocócica, y el virus papiloma humano.
La tos ferina es una enfermedad bacteriana altamente contagiosa, causa tos repetitiva y constante que dificulta comer, tomar líquidos, dormir e incluso puede provocar dificultad respiratoria.
En Abril del presente año el Departamento de Salud del Estado de Washington declaró una epidemia de tos ferina a nivel estatal debido a que se han detectado 3,400 casos en comparación con los 287 reportados el año pasado a esta misma fecha. Los grupos más afectado son los niños menores de 1 año y los adolescentes entre 10 y 13 años.
La meningitis meningocócica, causada por la Neisseria meningitidis, en general afecta a los adolescentes y adultos jovenes. Esta bacteria infecta e inflama las meninges que son las membranas que rodean y protegen al cerebro.
También puede causar neumonía e infección sanguínea. Se transmite a través del contacto físico cercano o prolongado, por ejemplo, toser o besarse.
Aquellos con mayor riesgo son los universitarios del primer año, en especial quienes viven en los dormitorios universitarios.
Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), anualmente en los Estados Unidos se registran aproximadamente 1,000 casos de meningitis meningocócica de los cuales fallecen entre 10% y 14%, quedando con secuelas entre 11% y 19% (sordera, déficit neurológicos, y/o amputación de una extremidad).
Otra vacuna de la adolescencia es la vacuna contra el virus papiloma humano (Human Papilloma Virus, HPV). Este virus es una de las infecciones de transmisión sexual más común en adolescentes y adultos jóvenes, tanto hombres como mujeres.
Existen varios tipos de virus papiloma que son responsables de enfermedades como las verrugas genitales y el cáncer de cuello uterino.
Lamentablemente, la mayoría de las veces, este virus no da síntomas y por ende las personas no saben que lo tienen.
Por suerte tenemos herramientas para protegernos contra estas enfermedades. El CDC recomienda dar la primera dosis de las vacunas contra la meningitis meningocócica y del virus papiloma a los 11 años de edad además de una dosis de refuerzo contra la tos ferina.
Esto entrega una mayor protección al adolescente y también refuerza inmunidad a la población general. Es importante conversar con el médico para saber cuántas dosis de cada una de estas vacunas se deben recibir para estar realmente protegidos.
Un futuro sano es un buen futuro. Si usted tiene dudas sobre qué vacunas le faltan a su hijo(a), consulte a su médico.
En caso que no tengan seguro de salud, pueden acercarse al consultorio más cercano y averiguar dónde estan vacunando en forma gratuita.
