Miembros de comunidad LGBT escalan posiciones en América Latina

AP

Tatiana Piñeros, de 34 años, es hombre de nacimiento, mujer por decisión propia.

Controla un presupuesto anual de 360 millones de dólares y casi 2.000 empleados como jefa de la dirección corporativa de la Secretaría de Integración Social de la Alcaldía de Bogotá. Lo que más llamó la atención de su designación fue que el nombramiento de una transgènero para un cargo tan importante no haya causado demasiado revuelo en un país tan católico como Colombia.

En toda América Latina la cantidad de funcionarios homosexuales va en aumento, en un reflejo de la creciente aceptación de la comunidad Lesbiana, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT) en esta conservadora región.

En Ecuador la nueva ministra de Salud Pública, Carina Vance, es lesbiana y la primera en llegar a un cargo ministerial.

“Estaría bien que me identifique como parte de la comunidad LGBT”, dijo en un correo electrónico Vance, de 34 años y con una maestría en salud pública en la Universidad de California, Berkeley.

La comunidad LGBT ha conseguido en toda la región grandes avances legales. Al menos en los dos últimos años, altas cortes en varios países han fallado que uniones del mismo sexo tienen derecho a heredar a la muerta de su pareja y a afiliarse en vida al mismo sistema de pensiones y salud.