Margarita Vega Mendoza
Agencia Reforma
La aprobación de reformas locales que criminalizan a los indocumentados y limitan su acceso a servicios básicos, al igual que la lentitud en la recuperación económica, ha provocado que un número creciente de mexicanos en Estados Unidos decidan cambiar de lugar de residencia.
Un reporte reciente del Servicio de Estudios Económicos de BBVA, basado en datos del Censo de EU, indica que tan sólo Arizona, Florida y Georgia, donde se han discutido o aprobado recientemente leyes que endurecen el trato a extranjeros indocumentados, han perdido más de 250 mil inmigrantes mexicanos por esta causa.
En cambio, estados como Nuevo México, Texas o Carolina del Norte podrían estar ganando población inmigrante por las mismas razones.
De acuerdo con Jorge Bustamante, Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos de los Migrantes, la situación de los indocumentados mexicanos es cada vez más difícil en muchos estados de EU.
“(Eligen otros estados) porque encuentran un trato menos discriminatorio y empleos con mejores salarios y mejores condiciones de trabajo. No es que estén en jauja. En realidad, desde que empezó la crisis los migrantes se agarran de clavos ardiendo para poder mantenerse en EU y no regresar a México, porque saben que las condiciones aquí están más mal”, comentó en entrevista.
La migración de los mexicanos indocumentados al interior de EU, consideró, podría a la larga impactar negativamente a los estados que los han expulsado. “Los estados de los que se van están generando ciertos vacíos en los mercados de trabajo”, señaló.
Para Jorge Santibáñez, ex presidente de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), la cifra de inmigrantes que han decidido cambiar de estado de residencia por las leyes en su contra no es todavía estadísticamente significativa, pero señaló que ya es motivo de preocupación para organizaciones de mexicanos en EU.
Los inmigrantes que optan por mudarse, consideró, son aquellos que tienen menor tiempo viviendo en EU y mayores posibilidades de cambiar de empleo.
“Al migrante que está instalado le cuesta mucho más trabajo moverse. El desplazamiento de una entidad a otra es selectivo: primero se moverá la mano de obra más joven, poco calificada, la que tiene poco arraigo, después los grupos más calificados y con mayor tiempo (en EU)”, detalló.
Por otra parte, señaló, no hay tantas opciones para mudarse.
“Hay 26 estados con iniciativas antiinmigrantes. No es tan simple moverse porque son muchos estados”, apuntó.
Las legislaciones y políticas antiinmigrantes, advirtió, tienen en primer lugar un impacto en la vida cotidiana de los indocumentados. “A ellos les desanima mucho saber que no son bienvenidos, que son hostigados y cada vez más perseguidos, les interrumpe su cotidianidad, porque van a la tienda con menos frecuencia, socializan menos”, apuntó.
“Tiene efectos en su estado de ánimo y en su vinculación con México, porque interrumpe también el proceso a través del cual ellos atraen a familiares y ellos visitan México”.
Mercado laboral
La crisis económica que sufre EU desde 2007 ha obligado a los inmigrantes mexicanos a cambiar las ocupaciones en donde tradicionalmente se empleaban, consideró José Luis Ordaz, investigador del Servicio de Estudios Económicos de BBVA.
El desempleo entre los inmigrantes mexicanos, detalló, se disparó de 5 por ciento en 2007 a 12 por ciento en 2010, lo que orilló a los paisanos a buscar empleo en cualquier sector de la economía, aunque los sueldos o las condiciones de trabajo sean inferiores.
“Los inmigrantes han recuperado más puestos de trabajo por su movilidad y flexibilidad laboral”, apuntó. “Es relativamente más fácil para ellos colocarse y desempeñar diversas actividades, y esto les facilita conseguir empleo más fácilmente, aunque no los mejor pagados.
Los inmigrantes mexicanos, señaló, se han desplazado así de sectores como el de la construcción al del servicios profesionales y empresariales.
“No necesariamente se desempeñan como académicos. Probablemente algunos son conserjes de escuelas”, comentó.
