HAMZA HENDAWI,
Associated Press
EL CAIRO, Egipto (AP)
Una decisión judicial del lunes creó la posibilidad de que el ex presidente egipcio Hosni Mubarak sea liberado pronto de prisión, lo que pudiera alimentar la agitación que afecta al país desde que el sucesor del líder autocrático fue derrocado en un golpe de Estado.
En una muestra de la creciente indignación por el derrocamiento de Mohamed Morsi, presuntos extremistas islámicos emboscaron dos minibuses que transportaban a policías fuera de servicio en la península del Sinaí, obligaron a los hombres a tumbarse en la arena y ejecutaron a 25.
En otro suceso a primeras horas del martes, la policía detuvo al líder supremo de la Hermandad Musulmana, el grupo islamista de Morsi, según funcionarios de seguridad y la televisión estatal.
Se informó que Mohamed Badie fue arrestado en un apartamento en Ciudad Nasr, un distrito en el este de El Cairo, donde partidarios de Morsi sostuvieron un campamento de protesta durante seis semanas que las fuerzas de seguridad desalojaron el miércoles.
Badie y su poderosa mano derecha, Khairat el-Shater, que está detenido, serán enjuiciados más adelante este mes por su supuesta participación en el asesinato en junio de ocho manifestantes frente a la sede de la Hermandad Musulmana en El Cairo.
Su arresto es un duro golpe al grupo en momentos en que las autoridades adelantan una ofensiva contra sus líderes y autoridades de nivel medio en todo el país.
Los 25 agentes ejecutados recibieron un funeral con honores militares presidido por el ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, a cargo de la policía, y el jefe del estado mayor del ejército, general Sedki Sobhi.
En una muestra de solidaridad, los ataúdes, cubiertos por la bandera egipcia, fueron llevados en hombros por soldados y policías, y el presidente interino Adly Mansour declaró un día de duelo nacional para rendirles homenaje.
A pesar de la violencia, El Cairo, una agitada metrópolis de unos 18 millones de habitantes, comenzó a recuperar cierto sentido de normalidad, aunque se mantiene bajo un toque de queda desde el anochecer hasta el amanecer.
Mubarak, de 85 años, está detenido desde abril de 2011, dos meses después de ser derrocado por una revolución.
Fue declarado culpable y sentenciado a cadena perpetua el año pasado por no evitar el asesinato de 900 manifestantes en el alzamiento popular, que duró 18 días.
Su sentencia fue anulada en una apelación y ahora es sometido a un nuevo juicio, conjuntamente con su jefe de seguridad y seis altos jefes militares.
Dos funcionarios judiciales dijeron que Mubarak podría ser liberado esta semana o la próxima después que un tribunal penal ordenó el lunes su libertad en un caso de corrupción en que él y sus dos hijos fueron acusados de robarse fondos asignados al mantenimiento de palacios presidenciales. Se ordenó que sus hijos sigan detenidos.
Pero muchos analistas expresaron escepticismo, al afirmar que el costo político de liberar a Mubarak, ampliamente odiado por los abusos y la represión durante los 29 años que estuvo en el poder, pudiera mantenerlo en prisión.
