Mujeres en las nubes

Cindy Arriola

La Raza del Noroeste

“La primera vez que me subí en un avión tenia nueve años. Al llegar a Estados Unidos me pregunté como era que uno se subía a una maquina y aparecía en otro lugar,” dijo Ruth Morlás, operadora de sistemas de aviones comerciales en Boeing.

Esta experiencia marcó la vida de Morlás. Ella dejaba atrás su país Ecuador y se mudaba a los Estados Unidos, junto a sus padres y tres hermanos. En ese momento se despertó la curiosidad en ella por aprender más acerca de los aviones.

“Mis papás no querían que yo fuera piloto, ellos pensaban que era muy peligroso,” dijo Morlás. “Ahora ellos están orgullosos y me apoyan.”

The Museum of Fight o el Museo de Aviación de Seattle, presenta cada año un panel de mujeres que se destacan en la aviación. Las alumnas de las escuelas públicas son invitadas a asistir al programa y hacer preguntas. Las panelistas de este año representaron varios países como África, Japón, Australia, Italia y Ecuador. Entre ellas se encontraba Morlás.

Morlás dijo que sus padres decidieron mudarse a Massachussets buscando un futuro mejor para sus hijos. Al ver ella los sacrificios de sus padres, que trabajaban en la limpieza y con dinero solo para pagar la renta y la comida, ella decidió esforzarse por salir adelante por medio de sus estudios. Ella dijo que una de las barreras a las que se enfrentó fue el de cómo financiar su educación.

“Apliqué para recibir préstamos y me fui a la escuela a estudiar duro,” dijo ella.

Morlás se gradúo de la Universidad de Virginia con un diploma de ingeniería en aerodinámica. Luego se fue a la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle para aprender a volar aviones. Morlás dijo que su vida como estudiante no fue fácil. Entre clases, tareas, vuelos y trabajo, a ella no le quedaba mucho tiempo para otras cosas.

Durante su tiempo como pasante en Continental Airlines, ella tuvo la primera oportunidad de volar un avión 787 con unos pasajeros. Ella dijo que uno de los pilotos fue al baño y el piloto que se quedó a cargo le dijo que tomara el volante y pasara alrededor de una nube.

“En ese momento yo solo había volado avionetas…esa experiencia fue excitante y maravillosa,” dijo Morlás.

Hasta ahora es la única vez que ella ha volado un avión con pasajeros. El trabajo de Morlás en Boeing es de asegurarse que los aviones estén listos para salir al mercado. Como operadora de sistemas a ella le toca subir al avión con un piloto, el cual vuela el avión mientras apagan uno de los motores y desactivan los hidráulicos, para asegurarse que el avión este listo para cualquier emergencia.

La mayor satisfacción para Morlás es trabajar en lo que mas le gusta.

“Cuando estoy volando siento una gran libertad. Veo a todos los carros y me da gusto no estar en medio de tanto tráfico,” dijo. “Ver la montaña Rainier y el lago tan bonito desde arriba. Es algo tan distinto de verlo desde acá.”

Morlás dijo que le hubiera gustado tener más información acerca de la aviación cuando estaba creciendo. No solo por ella sino también para sus padres.

“Me hubiera gustado conocer a alguien que era piloto para que me pudiera dar un poco de información. Como a que escuela ir y las clases que tendría que tomar,” dijo ella.

Para Morlás lo más importante es no darse por vencida cuando una tiene un sueño.

“A mi me decían que no podía ser piloto por que era mujer y eso era trabajo de hombres,” dijo ella. “Deben creer que lo pueden hacer. Siempre hay maneras de hacer lo que uno quiere.”