Por MARK STEVENSON,
Associated Press
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Los mexicanos temen la aparición de campos de refugiados y deportados en su frontera norte como consecuencia de deportar a México a todos los latinoamericanos. La política anterior suponía que solo los ciudadanos mexicanos eran devueltos al país; los demás eran enviados a sus naciones de origen.Ahora, los inmigrantes serán enviados a México.Por el momento, el único consenso en México sobre las nuevas políticas de Trump es que el país no está ni remotamente preparado para ellas.“De ningún modo o forma”, apuntó Patrick Murphy, un sacerdote que gestiona el albergue Casa del Migrante en la ciudad fronteriza de Tijuana, donde actualmente viven unos 55 haitianos.Los mexicanos tiemblan ante la idea de lidiar no con miles, sino con cientos de miles de extranjeros en una región fronteriza que ya convive con la presencia de carteles del narcotráfico y violencia.“Estamos hablando potencialmente de centenares de miles de personas”, dijo Alejandro Hope, un analista de seguridad desde la Ciudad de México. “Vea el caso de los haitianos en Tijuana ¿Cuántos serán, siete u ocho mil? Y ya está desbordada la situación”.“Ahora imagine una situación 10 o 15 más grande que eso. No hay recursos para recibirlos”, agregó Hope.No está claro si Estados Unidos tiene autoridad para obligar a México a aceptar a extranjeros. Pero el memorándum del Departamento de Seguridad Nacional pide un informe sobre la ayuda que Washington brinda a su vecino, una posible señal de que Trump tendría intención de usar esos fondos para que acepte a los ciudadanos de otras nacionalidades.“Espero que México tenga el valor para decir no a esto”, apuntó Murphy.Victor Clark, director del Centro Binacional de Derechos Humanos de Tijuana, indicó que México puede simplemente negarse a aceptar a deportados extranjeros.Cuando los agentes de ICE en la frontera “abren las puertas y tienen a los deportados allí, entregan una lista con sus nombres a un funcionario de inmigración mexicano”, explicó Clark. “Pasan uno a uno y cuando el agente de inmigración mexicano ve a una persona que no es mexicana, dice al agente del ICE ‘no puedo aceptar a esta persona, no es mexicana’ y lo devuelven a Estados Unidos”.Según Hope, esta política podría crear una “situación explosiva” ya que en la zona ya existe un sentimiento antiextranjero.Estados Unidos podría pagar para construir las instalaciones necesarias. Un acuerdo así tiene precedentes: Turquía aceptó acoger a refugiados sirios que buscaban entrar a la Unión Europea a cambio de al menos 3.000 millones de dólares en ayudas.“Un gobierno mexicano no podría aceptar eso sin ir de la mano de miles de millones de dólares”, dijo Hope. “Muchos centroamericanos preferirían ser deportados a México que a sus propios países”, señaló Murphy.
