NOGALES, Arizona, EE. UU. (AP) — La cerca de metal acanalado se eleva desde la roca del suelo desértico como una cortina formidable de 4,5 metros (15 pies) que se difumina en el espejismo creado por el calor y la distancia. Las secciones más nuevas tienen columnas de acero de 6 metros (20 pies) de alto a muy corta distancia unas de otras para impedir el paso de un ser humano.
La cerca que se eleva intermitentemente a lo largo de 1.040 kilómetros (646 millas) se ha convertido en un foco de polémica, un ícono para avisos de campañas políticas en un año electoral con un agitado debate sobre inmigración.
Los avisos televisivos más conocidos presentan al senador republicano de Arizona John McCain en un camino polvoriento en esta ciudad fronteriza, quejándose ante su acompañante, el alguacil del condado de Pinal, por las drogas, los contrabandistas de inmigrantes y los secuestros. Con su gorra de béisbol y sus ojos entrecerrados frente al sol, McCain parece un vaquero camino a un duelo a tiros.
“Completen la cerca”, sentencia.
El gobierno ha gastado 2.400 millones de dólares desde el 2005 para construir la cerca hasta donde está ahora. Y el sentir prevaleciente parece ser seguir construyéndola más rápido y más alto.
Pero lo que McCain y otros políticos parecen omitir es que hay infinidad de sitios donde sortear la cerca. Los inmigrantes la trepan con escaleras. Los contrabandistas usan sopletes y sierras para penetrarla. Usan camiones con rampas retráctiles para arrojar fardos de marihuana por sobre la cerca. La embisten con vehículos.
Cuando tienen el respaldo de los agentes fronterizos y la tecnología de vigilancia, la cerca puede ayudar a reducir el tráfico de inmigrantes o desviarlos a otros sitios. Pero aun algunos de sus partidarios más estrictos dicen no saber si la cerca logra reducir el número de cruces ilegales.
“La razón de ser de la cerca es trabajar en concierto con otros elementos, pero por sí misma no se puede esperar que sea toda la solución”, dijo Steven Camarota, director de investigación del Centro de Estudios Inmigratorios, partidario de leyes estrictas en la materia.
Se calcula que un 45% de los 12 millones de inmigrantes indocumentados llegaron aquí legalmente con varias visas o tarjetas de cruce fronterizo y se quedaron después de que expiraron sus permisos. La cerca no pudo haberlos detenido. Y además la cerca no hace mella en los empleadores que estimulan los cruces ilegales al contratar inmigrantes indocumentados.
Aun así, varios candidatos en todas las competencias políticas de Arizona, incluso McCain, aseguran que la cerca es esencial, o usan imágenes de la barrera en sus campañas proselitistas.
La cerca cubre un 30% de los 3.218 kilómetros (2.000 millas) de frontera con México, aproximadamente una tercera parte de la longitud de la Muralla China.
