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Apenas una hora después de que Barack Obama invitó a los republicanos a un diálogo postelectoral para dar salida juntos a los problemas de importancia primordial del país, el líder de la bancada republicana en el Senado le envió un mensaje directo y franco: el Partido Republicano tiene como principal objetivo impedir su reelección en 2012.
En una señal de que los próximos dos años de gobierno se caracterizarán por la pugna política y las elecciones del 2012, no la transigencia, el senador Mitch McConnell exhortó el jueves a los senadores a que revoquen o acoten la ley de salud que decretó Obama, y a que impongan la austeridad al gobierno y lo reduzcan de tamaño.
“La única vía para lograr todas estas cosas es poner a alguien en la Casa Blanca que no las vete”, expresó McConnell en un discurso ante la Heritage Foundation, una institución de investigaciones afín a la derecha.
El tono de confrontación del líder la bancada republicana en la cámara alta contrastó con la postura que asumió Obama el miércoles ante la reconfiguración en el congreso, donde el Partido Republicano pasó a la mayoría en la Cámara de Representantes y conquistó nuevas bancas en el Senado.
El presidente reiteró su gesto la mañana del jueves e invitó a los líderes de las bancadas republicana y demócrata en el congreso a una reunión el 18 de noviembre, en tanto que lanzó a su propio gabinete el desafío para una mejora de la funcionalidad del gobierno.
“Deseo que conversemos sustancialmente sobre alternativas que nos permitan hacer avanzar la agenda (legislativa) del pueblo de Estados Unidos”, dijo Obama en referencia a su próxima reunión con los legisladores. “No se trata de una reunión para la foto”, apuntó.
Las miradas estarán muy atentas ante el menor asomo de transigencia en la reunión que sostendrán dentro de dos semanas Obama y los líderes de las bancadas republicanas en el Congreso: a decir Joe Boehner, quien se perfila como el próximo presidente de la Cámara de Representantes, y McConnell.
A esta reunión se sumarán los demócratas de más alto rango en el Congreso, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.
“Es evidente el mensaje enviado por los electores: Desean que nos centremos en la economía y la creación de empleos”, manifestó Obama el jueves.
Sin embargo, ambas fuerzas políticas tienen grandes discrepancias, entre ellas el énfasis del Partido Republicano en la reducción de impuestos, y Obama mismo lo planteó el miércoles sin cortapisas.
“Del 2001 al 2009, bajamos impuestos de manera considerable”, dijo Obama, “y ni siquiera pudimos ver la dimensión del crecimiento que sería necesario” para la creación de puestos de trabajo.
Sin embargo, McConnell dejó entrever que no habría bilateralidad, sino unilateralidad, en la ruta hacia la concertación de acuerdos.
“Si el gobierno desea la cooperación, deberá empezar a maniobrar conforme y hacia donde lo hagamos nosotros”, señaló McConnel.
El legislador dejó clara su estrategia tendiente a debilitar la ley de salud de Obama con su exhorto a una nueva votación para que sea revocada.
“Sin embargo, no podemos esperar que el presidente la firme (la revocación), manifestó. “Asimismo entonces tendremos que maniobrar en la Cámara de Representantes a fin de negarle financiamiento para que sea puesta en marcha, y en el Senado con el voto en contra de sus puntos más atroces”, apuntó.
