Associated Press
SAN SALVADOR, El Salvador (AP) — La Conferencia Episcopal de El Salvador instó el domingo a los salvadoreños a que acudan el 2 de febrero a emitir el sufragio para elegir el nuevo presidente, pero pidió que al votar tomen en cuenta quien asegura el desarrollo integral del ser humano y quien enfrenta el combate a la delincuencia y la violencia que aterroriza a este país centroamericano.
“A la hora de ejercer nuestro deber ciudadano de votar debemos tomar en cuenta, entre otros, los siguientes criterios: que las autoridades aseguren el Estado de derecho, el sistema democrático, el respeto a la Constitución, la defensa de la vida y de la dignidad humana”, expresaron los obispos en un comunicado.
Dicen además que hay que votar por el candidato que asegure, “el desarrollo integral del ser humano, la seguridad ciudadana, y que con sabiduría y firmeza afronten la violencia fratricida, que tantas vidas ha cobrado en nuestro país”.
En las elecciones presidenciales del domingo participan cinco aspirante a la presidencia de la República, pero según las más recientes encuestas el candidato del ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Salvador Sánchez Cerén, es favorito en la intención del voto, seguido del alcalde capitalino Norman Quijano, de la derechista Alianza Republicana Nacionalista.
Quijano ha centrado su campaña en el tema de las maras o pandillas y ha prometido “hacer lo que tenga que hacer” para acabar con las pandillas.
Dice que militarizará la seguridad pública, establecerá granjas militares y todas las personas entre los 18 y 30 años que no tengan trabajo ni estudian serán llevados a los cuarteles donde recibirán formación militar y ante cualquier falta se les aplicará el Código de Justicia Militar.
Por su parte el candidato oficialista, Sánchez Cerén ofrece combatir la delincuencia con “dos manos inteligentes”: una en apoyo a las familias, con inversión en las comunidades y una mejor educación y “en la otra mano, la firmeza del Estado en la conducción de la policía, que va a seguir siendo ampliada, fortalecida y depurada”.
Según cifras oficiales del Instituto de Medicina Legal, el 2013 finalizó con 2.492 homicidios, mientras que por lo menos 1.070 salvadoreños desaparecieron, casi el doble de 2012, y se sospecha que muchas de estas personas estarían muertas.
En diciembre de 2013, las autoridades descubrieron uno de los cementerios clandestinos más grandes, donde las pandillas enterraban sus víctimas. Han descubierto 24 cadáveres y sospechan que la cifra podría llegar a 44.
Según un reciente informe del PNUD, tras el pacto de no agresión entre las pandillas a principio de 2012, El Salvador registró una caída de más del 40% en los homicidios por 100.000 habitantes (del 70,32 en el 2011 al 41,2 en el 2012).
En El Salvador, las pandillas se han establecido en populosos barrios del país y están integradas por más de 60.000 jóvenes y adolescentes. Más de 10.000 están presos.
Según un censo del ministerio de Justicia y Seguridad, se estima que los miembros de pandillas y sus familias llegarían a unas 450.000 personas y casi el 10% de la población tiene relación con las pandillas o vive de las pandillas, y algunos observadores consideran que podrían tener incidencia en las próximas presidenciales.
