Podrá mantener el buen momento?

Jim Kuhnhenn

Associated Press

Barack Obama está dejando atrás la paliza electoral de principios de noviembre con una serie de éxitos resonantes que serían la envidia de cualquier presidente: un acuerdo sobre impuestos, la decisión histórica de permitir que los gays sirvan abiertamente en las fuerzas armadas y grandes perspectivas de sellar un importante pacto nuclear con Rusia.

Lo hizo en base a una actitud pragmática, sin casarse con nadie.

En las siete semanas que pasaron desde las elecciones de mitad de término, Obama se puso de acuerdo con los republicanos en torno al tema impositivo, ignorando al sector liberal de su partido demócrata. Lo mismo hizo con el nuevo tratado armamentístico START. Pero dejó encantados a los liberales cuando el Congreso dispuso que los gays sirvan abiertamente en las fuerzas armadas, algo que enardeció a los conservadores.

Obama, cuyos dos primeros años de gobierno estuvieron caracterizados por profundos enfrentamientos partidistas, está en una encrucijada, ya que encara un futuro con un Partido Republicano mucho más fuerte tras su victoria electoral y con un electorado agitado. Por ello, los recientes éxitos son vistos como un indicio de que está encontrando la forma de entenderse con los republicanos.

“Esto no es un modelo a seguir en los próximos dos años, pero es una buena base para ir elaborando estrategias”, expresó Dan Pfeiffer, director de comunicaciones de la Casa Blanca.

El Congreso actual, sin embargo, no es el que habrá los dos próximos años.

El año que viene los republicanos asumirán el control de la Cámara de Representantes y ganarán bancas en el Senado. No será fácil lograr acuerdos con un Partido Republicano revitalizado. Además, se avecinan las elecciones presidenciales del 2012 y la tendencia en los dos años previos a esos comicios siempre ha sido a la confrontación, más que a la cooperación.

Obama y el Congreso, por otra parte, postergaron choques que prometen ser ásperos. En relación con los impuestos, por ejemplo, se decidió prorrogar temporalmente los recortes aprobados durante el gobierno de George W. Bush hijo, pero no se decidió cuáles se harán permanentes y cuáles no. Ese debate podría dominar la campaña con miras a las elecciones presidenciales.

El Congreso tampoco pudo sancionar una ley de gastos del gobierno. Simplemente tomó medidas provisionales y volverá a abordar el tema en marzo, cuando los republicanos tendrán más fuerza y tratarán de repeler leyes sobre los planes de salud y la supervisión de los bancos.

El Senado, por su parte, no pudo aprobar una reforma a las leyes de inmigración que allanaría el camino para que muchos indocumentados jóvenes que se enrolan en las fuerzas armadas o cursan estudios universitarios puedan regularizar su situación. Será más difícil aprobar esa reforma con el nuevo Congreso.

Otros temas candentes por delante son el déficit presupuestario y la creciente deuda nacional.

“Sé que en los próximos dos años habrá momentos en los que no reinará un espíritu festivo como el de ahora”, declaró Obama el viernes.

De todos modos, los logros de fin de año no dejan de ser notables y pueden ayudar a dibujar una nueva imagen de Obama.